El Museu de Lleida propone construir castillos medievales para caballeros y princesas

Un grupo de niños de entre 3 y 6 años entra en el Museu de Lleida dispuesto a descubrir castillos, escudos e insignias medievales. La visita, adaptada a un vocabulario infantil, acaba entre retablos, tallas de virgen y alguna espada imaginaria que no es más que una cruz procesional. Ésta es una de las actividades que marca el inicio de la temporada de verano del Museu de Lleida Diocesà i Comarcal.

Otro grupito, de 7 a 12 años, aguarda en la entrada para hacer la misma visita pero con otro lenguaje. El guía y técnico del servicio educativo, Miquel Sabaté, acaba de meterse en el bolsillo a este joven y exigente público contando que en la Edad Media no había cómics y que las pinturas servían para explicar historias. Los niños más mayores, totalmente entregados, no tardan en encontrar el escudo del Comte d’Urgell, con sus cuatro barras y su ajedrezado. “Los escudos servían para identificarse”, explica Sabaté, mientras muestra el heraldo del Papa.

Después de observar con entusiasmo todos los castillos que aparecen en los paisajes de la galería, llega el gran momento en el que cada niño construye el suyo. Una caja de cartón, un poco de pintura y algo de inspiración son los ingredientes para acabar de definir los detalles de cada fortaleza. Pero antes de empezar a crear, el guía hace un guiño a los pequeños y les cuenta un secreto. Walt Disney hizo lo mismo que ellos, se inspiró en el Alcázar de Segovia para dibujar su mejor castillo, el castillo de cenicienta.

Mientras los niños diseñan su fortificación de cuento, Esther Balasch, técnica de patrimonio, explica que el objetivo de la actividad es intentar que los niños se acerquen a la Edad Media y que usen su imaginación para construir, con cartones, castillos como los que aparecen en las obras del museo. En este sentido, Miquel Sabaté, añade que la propuesta es también ecológica y servirá para que en un futuro, los pequeños, aprovechen una simple caja para crear cualquier todo aquello que imaginen.

Los pequeños, pincel en mano, decoran su castillo medieval en el aula didáctica de las modernas instalaciones del museo. La entidad organiza este tipo de actividades durante los periodos de vacaciones escolares y algunos ya son habituales a las mismas. La pasada Semana Santa diseñaron un vestido de princesa o caballero medieval; en Navidad construyeron máscaras de ángeles y demonios y en otras ocasiones dibujaron cómics o, incluso, vistieron a la Mare de Déu del Blau.

Según la directora del Museu de Lleida, Montserrat Macià, el objetivo de organizar acciones paralelas a la actividad habitual es atraer a aquellos niños y niñas que, a través de las escuelas, participan en alguno de los dieciséis itinerarios educativos de la entidad para fidelizarlos y despertar en ellos la curiosidad por el arte.

Cocinar la historia
Los protagonistas del taller de castillos son los niños, pero el Museu de Lleida no sólo dirige sus acciones al público infantil. Con el claro objetivo de que la cultura de la institución traspase los muros del centro, hace una semana celebró la tercera edición de las Noches Gastronómicas. Lo más curioso de esta cita nocturna, centrada en la cocina prerromana, es que el menú fue elaborado a partir del análisis del sedimento en una vajilla encontrada en el yacimiento arqueológico de Genó, en Aitona.

Así, a través de las recetas y los conocimientos de los arqueólogos y profesores Joan Santacana, de la Universidad de Barcelona y de Joan López, de la Universidad de Lleida, los comensales pudieron cocinar la historia y degustar platos íberos como puré de habas, sopa negra, cerveza elaborada, dulces de higos con miel o la apreciada salsa garum.

Según Macià: “Los menús son en cierto modo experimentos ya que no existe documentación sobre platos concretos, pero basándonos en los estudios de los especialistas encontramos el hilo argumental de una actividad que suma gastronomía y patrimonio, un binomio muy atractivo para el público”.

Visitas en otros idiomas
Otra propuesta de éxito, pensada para mayores, es una visita guiada en inglés, francés o italiano que los técnicos del museo organizan para los alumnos de la Escuela Oficial de Idiomas. La directora del museo justifica todos los esfuerzos dedicados a éste tipo de actividades por la “voluntad de conseguir acercar el patrimonio a la ciudadanía”. Los alumnos revisitan las obras del centro comentadas en el idioma que estudien para dar paso a una cena en la que los comensales tienen vetado el uso de un idioma que no sea precisamente el mismo con el que han podido disfrutar de las obras del museo.

Lo que antes de la visita eran unas cajas de cartón, ahora son unos majestuosos castillos. Algunos guardan cierta similitud con los que cuelgan en las paredes del museo. A casa se llevarán casi una obra de arte con la que jugar a caballeros y princesas.

*Cecília López*

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