La falta de inversión deja a Lleida sin un gran centro comercial

Lleida será, por muchos años más, la única capital de provincia catalana sin ningún centro comercial de grandes dimensiones. Rafael Peris, concejal de Promoción Económica, Comercio, Mercados y Consumo de Lleida asegura que en la capital del Segrià no se ha desarrollado ningún macroproyecto simplemente “por falta de inversores“. La apuesta del consistorio sigue siendo la de apoyar a las pequeñas y medianas superficies que ya están implantadas en el municipio.

La radiografía del comercio leridano, sin perspectivas de sumar a largo plazo una gran superficie, dibuja una alta diseminación de pequeñas y medianas empresas inmersas en una lucha crónica de unas contra otras. Lleida presume de contar con el Eix Comercial al aire libre más largo de Europa, y el mismo barrio en el que se sitúa este eje alberga también un foco de comercios africanos en la parte alta del centro histórico y otro en la parte baja con variados locales árabes, situados alrededor de la antigua mezquita, ahora clausurada. Sin embargo, los alquileres de los locales del Eix alcanzan cifras astronómicas, muy distantes de los precios de los alquileres en las calles adyacentes, donde la mayoría de nuevos negocios suele fracasar.

Más allá del centro, los barrios (Bordeta, Pardinyes, Balafia o Cappont) cuentan con un menor entramado de pequeñas empresas, las asociaciones de las cuales se quejan históricamente del agravio institucional que sufren por parte del ayuntamiento. Los de barrio son comercios, en su mayoría, relacionados con los servicios básicos: mercerías, tintorerías, panaderías, carnicerías, pequeños supermercados… Los del Eix son antiguos negocios de proximidad, algunos de ellos centenarios, que han ido cerrando para dar paso a las franquicias y a las tiendas auspiciadas por las grandes marcas, que pueden pagar alquileres más altos.

En la zona alta de la ciudad, paradójicamente, resisten una serie de boutiques de alto estanding. La remodelación de uno de los cruces más importantes del interior de la ciudad, la plaza Ricard Vinyes, ha dado vida y ha dignificado el hábitat de estas tiendas, que hasta finalizar las obras de dicha plaza han manifestado constantes quejas sobre la falta de clientela por las dificultades de acceso y estacionamiento, frente a las facilidades que presenta el Eix Comercial.

El degradado casco antiguo, frontera comercial
Entre la Zona Alta y el Eix Comercial existe una barrera física y psicológica. La conexión más plausible entre ambos entornos comerciales y residenciales sería a través del centro histórico, pero su estado de degradación y en cierto modo el miedo, ha ido desdibujando este paso natural entre parte baja y alta de la ciudad. Se puede decir que los ciudadanos prefieren rodear todo el centro que cruzarlo por la calle Cavallers o sus paralelas.

Tras la remodelación del Mercat del Pla, que abrirá sus puertas en marzo, la Paeria pretende incentivar el comercio y tránsito de ciudadanos por el centro histórico. Allí la empresa jamSTORES será la encargada de gestionar unos outlets que darán vida a la zona. “Si conseguimos que la calle Cavallers se convierta en un conector y el Mercat del Pla sea algo más que un cubículo comercial y gastronómico, el proyecto habrá sido un éxito”, advertía durante la presentación de la iniciativa el alcalde de Lleida, Àngel Ros.

Superficies medianas compiten desde las afueras
A las afueras de la ciudad se han instalado varias medianas superficies comerciales, que los comerciantes del centro, principalmente del Eix Comercial, ven como verdaderos enemigos. Carles Fontova, presidente de la asociación de comercios del Eix Comercial, explica que “hace años que el ayuntamiento está apoyando a estos centros, que suponen una competencia demasiado fuerte” y teme que “ahora con el Mercat del Pla en el centro, el problema se agravará”.

Fontova representa a los 180 comercios asociados al Eix Comercial, que sostiene que “Lleida no puede permitirse tener más competencia a nivel comercial”: “El área de influencia de ventas no supera las 300.000 personas e iniciativas como la del Mercat del Pla perjudican al pequeño comerciante”. “No estamos en contra de favorecer el casco antiguo y nos parece bien que se intente dinamizar la zona, pero un centro de outlets nos supondrá una competencia difícil de afrontar”, añade el representante de la entidad.

El Mercat del Pla enfrenta a las asociaciones
En contra de esta opinión, la presidenta de la asociación de vecinos y comerciantes del Centre Històric, Cristina Armengol, aplaude el proyecto del Mercat del Pla. La posibilidad de que las empresas ya implantadas en la ciudad y el comercio de barrio puedan optar a abrir una tienda pop-up durante unos meses, junto a las grandes firmas de moda que abrirán sus outlets, supone para Armengol “un revulsivo que dará vida al barrio”.

Fontova, en cambio, no ve viable que los negocios del Eix Comercial quieran implicarse en este proyecto: “Nadie querrá arriesgarse a invertir esfuerzos y dinero para estar en una zona en la que no hay tránsito de compradores”. “Las administraciones no nos han preguntado cómo queremos que sea la planificación comercial de la ciudad”, añade Fontova.

En los últimos tres años se han inaugurado tres puntos distintos de medianas superficies, que, situadas en los principales accesos de la ciudad, también compiten con el primer hipermercado ubicado en el Gran Passeig de Ronda. Primero se inauguró en la partida de la Copa d’Or una empresa de artículos deportivos, Decathlon; más tarde llegó Mediamarket y recientemente el supermercado Esclat. En el otro extremo de la ciudad, camino de Huesca, llegó primero Jardiland y hace pocos meses se inauguró el centro de bricolaje, Brico Depôt, justo enfrente del Hospital Arnau de Vilanova. En esta misma zona, entre uno y otro también han abierto supermercados de una sola planta y que compiten con los instalados en la rotonda del cementerio. Medianas superficies como éstas también se ubican en la N-II dirección Zaragoza (Wala) y en el barrio de Pardinyes (Wala, Brico King) o a la salida de Lleida dirección Balaguer (Komak).

El concejal Rafael Peris defiende que “toda la ciudad tiene comercio y que Lleida apuesta por ser un centro comercial no solamente con ejes de negocio en la zona alta y en el Eix”. Según el edil socialista, lamentablemente los inversores y operadores de los proyectos de grandes superficies han preferido guardarlos en un cajón aludiendo a que la masa crítica de público no es suficiente para la rentabilidad y la viabilidad de un gran centro comercial.

VallRufea, el último intento fracasado
Con estas declaraciones, Peris deja claro que grandes superficies como tenía que ser VallRufea ya no se realizarán. Consiguió en enero de 2012 la licencia comercial de la Generalitat y preveía construir un edificio de 21.000 metros cuadrados en unos terrenos situados en la Partida de Rufea, a la salida de Lleida en dirección a Zaragoza. Otro centro comercial que también fracasó fue el que tenía que ubicarse en un solar, en este caso de tan sólo 9.000 metros cuadrados, al lado de la estación de Renfe Lleida-Pirineus.

Peris asegura que la fórmulas comerciales como la del Mercat del Pla “además de innovadoras se alejan del modelo de la gran superficie para acercarse y potenciar el pequeño y medio comercio”. “El modelo de las grandes superficies se está agotando porque la crisis está afectando a los centros comerciales de las grandes ciudades, en cambio, a los centros medianos y especializados, los consumidores siguen acudiendo”, apunta.
Peris avanza que “la prioridad de la concejalía es trabajar por la interconexión entre todas las asociaciones de comerciantes para conseguir aunar esfuerzos y dar valor a los distintos ejes de comerciales de la ciudad”.

La crisis se ha llevado por delante decenas de pequeños negocios leridanos. Cualquier iniciativa, por innovadora que sea, causa auténtico pavor a los empresarios de toda la vida. Lleida, una ciudad en la que los inviernos son fríos y los veranos sofocantes, seguirá siendo la única capital sin un gran centro comercial cubierto donde consumir y en la que, para ir de compras, hay que recorrer kilómetros de calle.

*Cecília López*

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