El AVE Madrid-Lleida cumple 10 años sin alcanzar las expectativas previas de impacto

Jordi Pujol recibió el 10 de octubre de 2003 a los Reyes de España en uno de los andenes de la estación de tren de Lleida. Después de años de imprevistos y demoras, por fin la línea de AVE Madrid-Lleida se inauguraba. El entonces presidente de la Generalitat recibió a los monarcas con palabras reivindicativas pero, a la vez, llenas de esperanzas: “El AVE llega 17 años tarde, pero ahora estrenamos por fin la obra y para Lleida esto será un antes y un después”.

Ha pasado una década desde entonces y muchas de las expectativas que se tenían en ese momento no se han cumplido. Pujol reclamó que el AVE llegara cuanto antes a Barcelona y a Francia, puesto que “un tren de ancho europeo lógicamente debe enlazar con vías de ancho europeo”. Hasta su llegada a ambos destinos hubo que esperar mucho más, hasta 2008 y 2013 respectivamente.

No obstante, aquel momento fue histórico para la demarcación de Lleida. Ahora, con una gran infraestructura que comunica la capital de Ponent con el resto de capitales catalanas y con las del resto de España, toca hacer balance y analizar si las previsiones y promesas de 2003 fueron demasiado optimistas.

En efecto, en febrero de 2001, dos años antes de la inauguración de la línea Madrid-Lleida, la capital del Segrià ya era un hervidero de ilusiones. Muchos veían la llegada del AVE muy cercana y este hito se presentaba como una oportunidad de oro para emprender negocios y ganar mucho dinero. Entre otros sectores, los agentes de la propiedad creían que iban a hacer su propio agosto con la llegada de la alta velocidad a la ciudad.

El entonces director del área de Urbanismo del Ayuntamiento de Lleida, Josep Maria Llop, pronosticó en una conferencia pronunciada el 12 de febrero de 2001: “La llegada del AVE hará que el mercado inmobiliario se sobredimensione”. El técnico consideraba, entonces, que se abrían muchas posibilidades de negocio alrededor de la estación de Renfe y en las grandes áreas por las que podía expandirse la ciudad, es decir, entre Onze de Setembre y Agrónomos; entre Cappont y la Bordeta; en el Camí de Montcada y en Pardinyes.

Ha llovido mucho desde entonces y hoy el presidente del Col·legi Oficial d’Agents de la Propietat Inmobiliaria de Lleida, Eduard Segarra, reconoce que no se han cumplido las expectativas: “Pensábamos que el precio de los inmuebles iba a aumentar mucho y diez años más tarde hemos comprobado que todo ha subido y ha bajado en idéntica proporción a otros lugares por donde no pasa el AVE”. Segarra afirma que el retraso en las obras del tren de alta velocidad entre Lleida y Barcerlona les perjudicó: “Entonces se decía que Lleida sería poco más que un barrio de Barcelona, llegaríamos a la Ciudad Condal en 35 minutos y mucha gente viviría en la capital del Segrià y trabajaría allí, pero nada de eso se ha cumplido”, asume decepcionado Segarra.

Joan Simó era en 2003, y sigue siendo, el President de la Cambra Oficial de Comerç i Indústria de Lleida. Su valoración de la presencia de la alta velocidad en Lleida contiene luces y sombras. “La provincia esperaba mucho más del AVE. Tardó mucho, demasiado, en llegar de Madrid a Lleida y una eternidad en completarse la línea hasta Barcelona”, explica Simó. Reconoce que no se han conseguido las expectativas a nivel inmobiliario y comercial que se pretendían pero puntualiza que “a nivel empresarial el AVE ha sido un verdadero acierto”. El presidente de la Cambra cree que todos, pero sobre todo los empresarios, han conseguido la mejora de “trasladarse a Madrid por la mañana y volver por la tarde sin hacer noche o evitar el coche para ir a Barcelona”. Joan Simó considera que, a diferencia de la solución adoptada en el Camp de Tarragona, fue un verdadero acierto situar la estación de Renfe en pleno centro de la ciudad: “El tiempo ha dado la razón al entonces alcalde, Antoni Siurana. Girona tiene la estación dentro del municipio y fue un gran error que el AVE no pasara por el centro de Tarragona y Reus”.

Un efecto colateral, principal herencia para los vecinos
El presidente de la Federació d’Associacions de Veïns de Lleida, Joaquim Mateo, cree que la llegada del AVE tuvo otras repercusiones favorables para la ciudad. “Se cubrieron las vías desde Balafia hasta la estación, lo que permitió a barrios como el de Pardinyes no estar aislado del resto de la ciudad. Era una de las reclamaciones del mundo vecinal y fue propiciada por el AVE. Además, gracias al cubrimiento de las vías, se ha conseguido un parque en beneficio de todos los ciudadanos”, asegura Mateo.

El presidente de la asociaciones de vecinos recuerda, irónicamente, la diferencia en la duración de los trayectos: “Antes para ir de Lleida a Barcelona cogíamos un Catalunya Express y nos daba tiempo a celebrar dentro del tren un bautizo y una comunión, de lo que llegaba a tardar”. Mateo también es consciente de que “sigue habiendo un tren que va por Manresa y tarda varias horas, en el que da tiempo de leerse un libro entero hasta llegar a Barcelona; pero ahora lo habitual es coger el AVE y en pocos minutos plantarse en Barcelona”.

El representante vecinal es muy consciente de que “cuando se inauguró la línea eran otros tiempos. Se decía que habría gente que trabajaría en Barcelona y viviría en Lleida. La idea era buena porque un piso en Barcelona valía entonces unos 30 millones y en Lleida estaba sobre los 12. Además, todo era inversión, a los 15 días de comprar un piso éste se revalorizaba y ya era más caro. Había muchas expectativas, pero todo eso se acabó y Lleida se ha quedado con muchos pisos vacíos, pero afortunadamente también con el AVE”.

Relación con el Pirineo
Jaume Sellés, que era en 2003 y en la actualidad el secretario general de CCOO en Lleida, critica que la inversión inicial del tren “no ha supuesto los beneficios esperados”. Sellés lamenta que Lleida sigue siendo una ciudad intermedia donde la economía depende de “si nieva en el Pirineo o llueve en la plana”. “Nos prometieron la panacea y con el AVE nadie ha venido a vivir a Lleida; quizás, al contrario, se haya ido gente”, compara el sindicalista. “Claro que tenerlo es mucho mejor que no tener nada, y que la estación esté en el centro es clave, pero no sé si podemos estar muy orgullosos del tren de alta velocidad, como tampoco lo podemos estar del aeropuerto de Alguaire, una infraestructura que costó mucho dinero y que no da el servicio esperado”, afirma el representante sindical.

Por su parte, el Presidente de la Federación de Hostelería de Lleida, Juan Antonio Serrano, reivindica que la “llegada del AVE a Lleida ha sido muy importante y muy positiva a nivel económico. Quizás la incidencia en el Pirineo ha sido pequeña pero cualquier mejora a nivel de infraestructura siempre es bienvenida”. Serrano cree que dentro de la hostelería es complicado cuantificar la influencia de la alta velocidad pero considera que, pese a que las expectativas eran demasiado elevadas y, “no se han cumplido”, la llegada del AVE a Lleida ha sido “muy positiva”.

El estreno mediático
Carme Quintana, en 2003 periodista del Diario La Mañana, viajó junto a decenas de periodistas en el que fue el primer viaje de la línea. No fue en el mismo viaje en el que vinieron los Reyes y los políticos, viajó pocos días antes, antes incluso del hundimiento de varias dolinas que provocaron socavones cerca del trazado de las vías y que hicieron peligrar y retrasaron la inauguración oficial. Quintana recuerda que “el viaje Lleida-Madrid cumplió sus horarios, pero el recorrido de vuelta fue mucho más largo”.

La novedad de la línea hizo que en Zaragoza el sistema mecanizado no estuviera todavía en funcionamiento y, a pesar de que los periodistas de esa localidad llegaron a tiempo a sus redacciones, los reporteros catalanes tardarían varias horas más hasta Lleida. Los canapés y las bebidas que sirvieron en el tren hicieron más llevadero este incidente, que “a pesar del retraso y del cansancio el primer viaje fue vivido con mucha alegría e ilusión”, recuerda Quintana.

Hoy, pasados diez años, Segarra, Simó, Mateo, Serrano y Quintana pueden viajar en AVE no sólo a Madrid, sino también a Tarragona, Barcelona y Girona, además de Logroño, Sevilla o Zaragoza. En el horizonte está, además, la conexión con París, aunque todavía no tiene fecha. El punto de partida siempre es el mismo, la estación Lleida-Pirineus, en pleno corazón de la capital del Segrià. Quizás el AVE no haya reactivado tanto la economía leridana como prometía, pero la infraestructura ha quedado justo ahí, al final de la Rambla Ferran, y ha contribuido a conectar mejor Lleida con el mundo.

*Cecília López*

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