Roger, el primer canguro doméstico de España

Jordi Segura pasea cada día con su mascota ‘Roger‘ por las calles de Lleida. A su paso, atrae las miradas de aquellos que todavía no saben que en la capital del Segrià vive un canguro. Los que ya le conocen se paran, preguntan por el animal y por las firmas que Jordi y su familia recogen concienzudamente en la ciudad. Su hermana Eva y su novia Yurema les acompañan en el paseo diario con la carpeta y los papeles de la campaña de sensibilización contra de la matanza de canguros en Australia. Quieren pedir a la Unión Europea que prohíba la venta de productos fabricados con piel de canguro y a las autoridades australianas que no permitan “las matanzas furtivas y salvajes” de este animal.

Roger tiene un año y cuatro meses y mide, estando de pie, solamente 70 centímetros de altura, aunque contando la larga cola alcanza el metro y medio. Es un marsupial conocido como el ualabí de cuello rojo o wallaby de Bennet (Macropus rufogriseus), originario de Tasmania. Nació en Madrid, en cautividad, y es el primer canguro doméstico vendido en España.

Jordi Segura tuvo que pasar unos estrictos exámenes de control ante la Guardia Civil antes de poder adquirir a Roger. El Servicio de Protección de la Naturaleza realizó un informe sobre la idoneidad de Segura, del hábitat en el que viviría el animal y finalmente, después de comprobar que Roger había nacido en cautividad en España y que contaba con todos los papeles, vacunas y otros requisitos veterinarios en regla, le permitieron comprar el wallaby.

La vida de un canguro en la ciudad
En Lleida, Roger vive en una casa con patio y terraza cerca de la Plaça dels Pagesos. Sale a pasear diariamente, mañana y tarde. Comparte familia con dos perros bóxers, Taison, de 16 años de edad, y Shiba, de 7. Es herbívoro y come hierba, trébol, alfalfa, zanahorias, apio, frutos secos y algunas frutas. Una de sus golosinas favoritas es el pan. Eva Segura, la hermana del dueño, explica que tiene una dieta muy controlada: “Hemos detectado que en su menú hay un déficit de vitamina B12 y estamos buscando alimentos aptos que puedan aportarle este nutriente”. Roger tiene una rutina bien establecida y su dueño dedica la mayor parte de su tiempo a cuidarle.

Jordi Segura explica que es un animal extremadamente tranquilo, que se ha habituado muy bien a la vida en la ciudad: “Aunque de pequeño se asustaba ante cualquier ruido, lo ha ido superando”. “Hay que dedicar muchas horas a su adiestramiento, infinitamente más que a otra mascota, pero en Australia es muy común convivir con esta especie en casa”, añade el dueño.

Roger sale a pasear temprano por las calles de la ciudad, la canalización del río o las afueras, en el campo. Después de comer se retira a dormir la siesta en su caseta, desde las 14h o las 15h de la tarde hasta las 19h, cuando llega la hora de salir a saltar de nuevo. Cansado, finalmente, duerme toda la noche.

Casi cada mes acude al veterinario para realizar visitas rutinarias de control. Cuando era más pequeño tuvo que pasar por quirófano. Al poco tiempo de llegar a Lleida, los dueños se dieron cuenta de que no comía bien, la dificultad de mirarle la boca comportó que no le detectaran una infección dental hasta pasados varios días. Todo acabó bien, pero Segura y su familia prefieren que el canguro siga controles veterinarios frecuentemente.

Lejos de lo que podría parecer, Roger es un animal inteligente y con mucha memoria, conoce bien el camino de vuelta a casa y su dueño cuenta que a pesar de ser muy sociable en la calle con todo el que se acerca y con el resto de animales, en casa es más cariñoso y “busca caricias y juegos constantemente”.

La mayoría de vecinos de Lleida reaccionan de forma muy afectuosa con el canguro. Quieren hacerse fotos con él, acariciarlo y ver como se mueve de un lado a otro saltando. La familia lamenta que a pesar de lo divertido que es pasear por el centro de la ciudad, más de uno les ha reprendido por tener a un animal salvaje en cautividad, poniendo en duda la legalidad de su adopción. Para poder hacer frente a estas críticas, Segura suele salir con todos los papeles del animal, para mostrar la reglamentación.

La lucha contra la matanza de canguros
Saliendo a caminar por el centro de Lleida, la familia de Roger ha conseguido más de 5.000 firmas que, una a una, Segura ha ido enviando a través de Internet a una ONG internacional que se encarga de recopilarlas. Jordi Segura explica que la recogida de firmas sería más efectiva “si todo el mundo pudiera conocer a Roger y ver que es un animal adorable”. Segura denuncia que en Australia hay cazadores furtivos que matan canguros con la connivencia de las grandes marcas de moda. “Usan la piel para hacer las suelas del calzado deportivo y ocho millones de canguros están en peligro cada año”, añade Segura.

Para concienciar a la sociedad de la realidad del canguro, además de la recogida de firmas por la calle, Eva Segura explica que han colgado carteles en todos los centros veterinarios y en algunos bares de la ciudad “para difundir la campaña y sensibilizar a la gente de lo que está pasando con los canguros y la industria de la moda”. “Mucha gente ha leído la información y viene directamente a buscarnos para firmar”, añade la hermana.

Toda la familia está implicada en el cuidado del marsupial. La madre de Jordi y Eva cultiva trébol y alfalfa en una finca a las afueras de la ciudad para que nunca le falte parte de la base de su comida. Aún así, la familia quiere pedir al Ayuntamiento que haga un parque pequeño, cerrado y con hierba natural, sin tratar con productos químicos. Esto permitiría que todo el mundo pudiera disfrutar del canguro y, a su vez, Roger tendría un sitio tranquilo en el que pasear y comer. Además Jordi Segura estudia la forma de poder visitar los colegios de la capital para acercar el canguro a los niños y sensibilizarles sobre las amenazas que vive esta especie.

Roger, que incluso ha pasado sus primeras vacaciones en la playa y ya sabe nadar dirigiendo su cuerpo con la cola como timón, encontró el amor en un restaurante del Perelló, donde vive entre otros de su especie, una wallaby albina, que posiblemente ya le haya hecho padre.

*Cecília López*

Leer en LaVanguardia

Anuncios