BLOCSALT, radiografía de un sueño

El portal del número 91 de la calle Dr. Castany, en Salt, está cerrado a cal y canto. Algunos vecinos, todos ellos miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca  (PAH) de Girona, vigilan desde los balcones y desde las inmediaciones del edificio. Están permanentemente alerta. En la puerta de entrada, inundada de cartelería reivindicativa y de recortes de prensa, reza un cartel: “Llamar al primero segunda”. Hace días que tanto los ocupas del bloque como los miembros de la PAH local saben que la Audiencia Provincial de Girona ha accedido a la petición de la SAREB (el ‘Banco Malo’) de desalojar el bloque. El desahucio también cuenta con el apoyo de los alcaldes de Girona, Carles Puigdemont, y de Salt, Jaume Torramadé.

Durante los últimos siete meses los inquilinos del Bloc Salt, 15 familias formadas por 21 niños y 22 adultos, han vivido en un ambiente de tensa calma. Ahora, a pocos días de la orden de desalojo del bloque insignia de la Obra Social de la PAH Girona, y de uno de los símbolos de lucha de todas las PAH españolas, el primero segunda y los pisos en los que se alojan algunos de los miembros de la entidad viven una actividad frenética.

El primero segunda
El núcleo duro del bloque se reúne allí, en el primero segunda. Marta Afuera, la portavoz y líder de la plataforma en Girona, atiende incansable el teléfono. La Generalitat al otro lado de la línea: “Van a pedir que se retrase el desahucio”, comunica Afuera al resto del grupo. En el primer piso las puertas están abiertas, en la cocina del alojamiento comunitario alguien lava los platos de la última comida y prepara té para todos. Visiblemente cansados, quedan muchas horas de actividad. En el resto del bloque cada familia vive privadamente, informados de cada novedad, pero alejados de la toma de decisiones y de la actividad que se vive en el primero segunda.

Engracia Casellas, miembro también de la PAH, va y viene entre el primero segunda y el primero tercera, donde ella vive desde hace meses. Casellas, también enganchada al teléfono, gestiona la logística para este martes 15 de octubre, la jornada anterior a la fecha del desahucio. “Vendrán centenares de personas, muchas entidades, gente de la cultura e incluso bomberos, para pasar la noche con nosotros en el bloque y ayudarnos a frenar el desalojo”, explica Casellas.

Pocas horas más tarde los inquilinos del primero segunda van saliendo del edificio para ir al Centro Cívico de Can Ninetes. Cierran concienzudamente el portal. Un cartel en la puerta recuerda que hay que cerrar con llave. No se pueden permitir ningún descuido. Como cada viernes, la Plataforma se reúne en asamblea y atiende a decenas de familias que, desesperadas y hundidas, buscan ayuda ante su situación de desahucio, desempleo e imposibilidad de hacer frente a los pagos de la hipoteca.

En la reunión, que se alarga varias horas, comentan caso por caso e intentan orientar a los afectados. Esta dinámica se repite desde hace meses. Toni Pujolà y Àngeles Alcañiz son algunos de los que se han convertido en expertos en demandas contra los bancos, burocracia y peticiones de dación en pago. Solicita turno de palabra gente desplazada desde toda la demarcación de Girona. La Obra Social de la PAH de Girona ha atendido en los últimos meses a más de 1.000 familias en situación de riesgo habitacional.

Finaliza la asamblea semanal. Es tarde y toca reorganizar un duro fin de semana. A las órdenes de Marta Afuera, Doris Pérez o el joven Wilder Palacio, entre otros, acaban de preparar un encuentro entre PAHs catalanas en el Pavelló Municipal de Fontajau. El sábado acuden diversos representantes locales y la mediática Ada Colau, portavoz del movimiento. El domingo es el último día de descanso antes de afrontar la semana del desalojo. Todos y cada uno de los miembros del núcleo duro del bloque, los del primero segunda, viven unos momentos que sin duda serán determinantes para “la lucha”.

Los inquilinos
Engracia Casellas no ha tenido que vivir nunca un desahucio. Filóloga de profesión, tiene dos hijos ya mayores de edad. Caracterizada por sus gafas rojas, la camiseta verde corporativa y un cigarrillo a medio apurar en sus dedos, es una de las máximas defensoras del bloque que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Girona ‘liberó y ocupó’ el 22 de marzo de 2013 en Salt. Casellas forma parte de la comunidad de 43 personas que vive en edificio propiedad de la SAREB y que llevaba tres años vacío antes de ser ocupado. Cree tanto en el proyecto que ha volcado todas sus fuerzas en la PAH.

Igual que Marta Afuera, la líder y portavoz del movimiento en Girona, dedica prácticamente todas sus horas a la Plataforma, a la coordinación del bloque, a las reuniones y a buscar apoyos fuera de la entidad. De día y de noche, incluso los fines de semana. Ella vive en el primero tercera, puerta con puerta con el piso comunitario. Su gran devoción por los niños hace que luche incansable “por dar una oportunidad a los más de 20 menores que viven en el bloque” y que fácilmente se encuentre rodeada de ellos en las asambleas o en el mismo edificio.

Casellas cuenta la historia de Hadijatou, una mujer mayor, originaria de Gambia, que vive en el bloque con su hija de cuatro años, Geneva: “Canta, ríe y muestra su cara más alegre. No llora nunca, no se lo permite”. Su sueño era tener una tienda de moda africana y viajar por el mundo buscando telas de colores alegres para hacer los vestidos. Sólo se emociona pensando en su gente, la que dejó en Serekunda. Su madre, a miles de kilómetros, está enferma y quisiera poder cuidarla.

Engracia también habla con entusiasmo del programa ‘Cuinem Juntes’. Un proyecto muy importante para algunas familias del bloque, también para la familia de Hadijatou, impulsado en Girona por Escudella Solidària y gracias al cual unas cuantas familias dignifican el hecho de tener un plato en la mesa, trabajando juntas en la cocina comunitaria donde consiguen vencer la pobreza y comer en familia.

Doris Pérez vive en el bloque con sus cuatro hijos. Ellos dibujan y pintan en la mesa del comedor ‘ocupado’ mientras su madre explica que viene de Santiago de Chile y que, como casi todos los demás, llegó a la Plataforma “anímicamente destruida y sin ninguna salida”. El bloque y el proyecto que hay detrás le han “devuelto la salud” y la han fortalecido.

Styvens Martin y Aziz Tarhout también pasan horas en el primero segunda del bloque de la calle Dr. Castany, 91, en Salt. Son dos jóvenes amigos, detrás de una mesa repleta de camisetas, chapas y otros complementos que identifican a los activistas del movimiento. El pasado sábado fueron los encargados de dar la bienvenida a los asistentes al encuentro de PAHs catalanas en el Estadi Municipal Fontajau de Girona.

Portavoz polémica
Dentro del núcleo duro la más poderosa es la representante del bloque: Marta Afuera. La polémica líder de la plataforma ha tenido diferentes encontronazos con administraciones y políticos. El Ayuntamiento de Salt solicitó al bloque que cambiaran de representante alegando que Afuera utilizaba un lenguaje “grosero, amenazante e insultante, sin ningún respeto por los demás miembros de la mesa de la vivienda”. A finales del pasado mes la líder fue juzgada acusada de amenazar, injuriar y coaccionar a la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Girona, Concepció Veray. Afuera no acudió, o llegó tarde, a la vista oral.

Según ha repetido en diferentes ocasiones, Afuera consiguió “desconectarse de matrix” en 2008. Entonces, se separó de su marido y refinanció la hipoteca de la vivienda de Tordera en la que vivía. Poco después perdió su empleo en la mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en la que trabajaba. Ese cúmulo de desgracias la convirtió en la activista que es hoy.

Últimas horas
Todos los inquilinos y activistas, junto a una larga lista de entidades y colectivos que les apoyan, esperan el desalojo del miércoles 16 desde la mañana del martes 15. Centenares de miembros de otras PAHs vienen expresamente desde sus localidades para apoyar a la Obra Social de la PAH Girona. Artistas como Gerard Quinatana, Gossos o Feliu Ventura ya han confirmado también su asistencia, así como políticos, vecinos y decenas de personas que intentarán evitar el desalojo de todo un símbolo.

*Cecília López*

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