La caída histórica del número de bodas transforma el sector nupcial en Ponent

Héctor Hernández y Montse Torrent se casarán el próximo mes de abril en Lleida. Han iniciado lo que algunos denominan “el largo camino hasta el altar”, que comienza justo en el momento de la pedida de mano, aproximadamente un año antes del gran día. Este viaje, sin embargo, cada vez es menos frecuente en Ponent. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), Lleida es la provincia catalana dónde más ha caído el número de bodas desde 1975: de 2.351 enlaces pasó a 1.821 en 2007 -justo antes de la crisis- y a 1.470 en 2012. Sin llegar al millar y medio, se sitúa así como la demarcación con menor número de bodas de Catalunya, lejos de las más de 2.600 que se celebraron en Girona o las 2.850 de Tarragona.

El coste de la celebración no ayuda a remontar la estadística. Casarse en Lleida el año que viene, en una celebración estándar con 100 invitados, costará una media de 19.000 euros, unos 3.000 euros por encima del baremo que la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI) estimó que costaba casarse en Catalunya el año pasado. Héctor y Montse ya han sacado la calculadora y empiezan a “hacer números”.

Un sector obligado a transformarse
El descenso de enlaces y la crisis ha provocado serias dificultades al sector de las bodas local, que ha visto cerrar varias empresas de larga trayectoria. Al menos cuatro comercios especializados en moda nupcial han cerrado puertas desde 2011 en la capital del Segrià. A pesar de ello, y a consecuencia de la necesidad de autoocupación y de la irrupción de la moda del DIY [Do it yourself] han proliferado a lo largo de todo el territorio español cientos de empresas dedicadas a la organización de bodas. Su principal escaparate está en Internet y su oferta se basa en la planificación de enlaces nada tradicionales, muy personalizados e incluso temáticos.

Las empresas y proveedores de servicios para eventos que han acudido al 15º Saló De Nuvis de Lleida -celebrado este pasado fin de semana en el recinto ferial de Camps Elisis- coinciden de forma unánime en que la forma de celebrar una boda ha cambiado radicalmente en los últimos años. El perfil de los novios ha variado, para empezar. Ahora son parejas de más edad que trabajan y que se pagarán la mayor parte de la celebración y el viaje. Los novios actuales han cumplido los 30 años, incluso tienen hijos, han convivido juntos varios años y no quieren un gran banquete tradicional con 200 invitados. El compromiso familiar ha dado paso a celebraciones más reducidas pero también más cuidadas, en las que son los novios y no los padres quienes eligen cada detalle. Internet les ofrece, además, una infinidad de posibilidades e información que antes no tenían.

Héctor y Montse, a sólo seis meses de su boda, son una de las decenas de parejas que acuden al Saló De Nuvis para acabar de cerrar algunos de los puntos pendientes de la larga lista de preparativos. Héctor asegura que no se gastará más de 1.000 euros en el traje, pero Montse, en cambio, considera la posibilidad de llegar a pagar entre 2.000 y 2.500 por su vestido de novia y los complementos. En cuanto al precio del banquete, el gasto más importante, aseguran: “Los restaurantes ofrecen mejores precios que otros años, pero los más solicitados no tienen fechas libres desde hace meses y el que nosotros queríamos no tiene ni un día libre”.

Vestidos de novia más asequibles
La elección del vestido de novia, el gran protagonista de la fiesta, sigue siendo una de las tareas más difíciles para las novias. El precio medio en Lleida ronda los 1.600 euros, aunque en firmas low cost y outlets pueden encontrarse desde 600 euros y en las grandes firmas llegan a alcanzar los 3.500 euros.

Eva Montané, propietaria de las franquicias Aire y Rosa Clarà en Lleida, asegura que hoy en día “las novias son mucho más mayores y tienen más en cuenta el presupuesto”. Esto ha cambiado también su actitud en la tienda: “Acuden conociendo muy bien las colecciones de cada marca y sus precios; mientras que antes se dejaban guiar por las madres y las abuelas, hoy deciden ellas”.

Sílvia Galindo, directora de Booknovias, decidió abrir una tienda low cost para cubrir el nicho de mercado de las novias que no querían gastarse grandes cantidades de dinero en su vestido. “La mayoría se pagan ellas el traje y buscan un estilo sencillo y romántico con un presupuesto muy ajustado”. Su modelo de negocio, que abrió de forma modesta en un atelier, ha tenido éxito y ya se ha trasladado a pie de calle con un local más céntrico. Muy diferente ha sido la suerte de Maria Fernández, que abrió en 1971 La Boutique de la Novia. Asegura que Internet les ha hecho mucho daño y que ahora su negocio funciona mejor con los vestidos de madrina: “Las novias vienen con las amigas, con mucho menos presupuesto que antes, y les regalamos todos los complementos del vestido, desde el cancán hasta el velo o el tocado”. “Las madrinas, en cambio, pueden gastarse más en su vestuario, porque también son protagonistas y tienen menos gastos que los novios”, puntualiza.

Los trajes de chico, muy por debajo del precio de los vestidos de novia, cuestan en Lleida entre 600 y 1500 euros. A diferencia de la evolución del perfil de compradora de las chicas, los novios sí se dejan aconsejar, todavía, por las madres.

Wedding planners
Sílvia Domènech y David Pueyo se casan en junio, dos meses más tarde que Hector y Montse. Y seguramente su boda será una de las mejor preparadas del año, ya que además de novios son los fundadores de SoloDos, una joven empresa de wedding planners. Publicistas de profesión, han trasladado al sector la dinámica de las agencias creativas y trabajan con los futuros novios sobre briefing, un documento base que les guía en el camino. “Una boda es como un viaje, en el que importa tanto el destino como el trayecto y en el que lo más importante es que la pareja disfrute desde la petición de mano hasta el gran día”, explican.

La formación para ser wedding planner es muy incipiente en España y Domènech la adquirió con un máster y la experiencia acumulada en protocolo y organización de eventos. Pueyo explica que las parejas que les contratan responden a un perfil “de entre 25 y 35 años, que buscan una celebración diferente y un experto que les guíe en la planificación”. Para adaptarse a los diferentes bolsillos y según la necesidad de externalizar tareas que tenga cada pareja por su escasez de tiempo, ofrecen desde la organización completa del enlace hasta pequeños packs con servicios concretos -decoración, música, detalles, maquillaje…-.

Ahora que ellos son los novios y trazan su propio viaje nupcial, avisan que “una de las claves para controlar el presupuesto de la boda es elegir con cabeza un menú para el banquete, que no supere los 120-130 euros y que permita tener presupuesto para otros detalles que harán el día más especial”.

Cóctel frente a banquete tradicional
En efecto, el restaurante es el mayor gasto de una boda. El aperitivo, el menú, la decoración, la barra libre o la música del baile suelen ser los principales quebraderos de cabeza de los novios. En el Saló De Nuvis, muchas empresas de restauración ya incluyen todos los servicios bajo un precio unitario, de media 130 euros, pero que puede tener una diferencia de 50 euros por comensal entre un establecimiento y otro.

Para ceñirse a los bajos presupuestos algunos restaurantes ofrecen la posibilidad de celebrar la boda tipo cóctel o lounge, sin mesas ni comidas de gala. La Llotja -el palacio de congresos de Lleida- es uno de los espacios que ofrece esta variante, así además de casarse en un lugar emblemático de la ciudad los novios celebrarían su enlace con gastronomía creativa y de primer nivel por sólo 70 euros por invitado. La misma fórmula la ofrece ya el grupo Nastasi, con más de 30 años de experiencia, que además de su menú clásico de 120 euros y que incluye noche nupcial en hotel y spa, ofrece el lounge a 58 euros.

Otros restaurantes de corte más clásico y alta cocina, como el Castell de Castell Ciutat o Tugues en las Caves de Raimat han realizado subidas moderadas en el precio del menú con banquetes pensados para menos gente pero de igual categoría, con cocina sibarita y de autor, que todo incluido costaría unos 140 y 135 euros respectivamente. Restaurantes más jóvenes, como el Molí del Duc, apuestan por menús de menor precio, a partir de 100 euros, elaborados con productos de proximidad.

Menos viajes al Caribe y más rutas asiáticas
La tendencia en las lunas de miel también ha cambiado respecto a los años previos a la crisis. El Caribe ha dejado de ser uno de los principales destinos y ahora los más demandados son los viajes exóticos de menor precio. Si en el año 2000 las islas Maldivas o Seychelles eran viajes frecuentes, junto a los combinados de Estados Unidos y Caribe, su coste, a partir de 3.500 euros por persona, les ha hecho perder posiciones frente a los países del sureste asiático.

“Con un presupuesto de 1.500-2.000 euros los novios prefieren visitar Tailandia u otros destinos a los que difícilmente volverán a viajar”, explica Roser Dolcet, de Viatges Lleida, que explica que “las parejas ya no eligen tantos cruceros, pero siguen confiando en la agencia de viajes para su luna de miel”.

Los servicios complementarios, clave para el presupuesto final
Los servicios complementarios al banquete, los trajes y la luna de miel son los que marcan la diferencia en el presupuesto final de una boda. La decoración floral, explica Deli Sasot de Flors Deli, “ronda los 1.000 euros”, pero numerosas parejas prefieren destinarle mucho menos presupuesto: “Hemos aprendido a bajar costes reduciendo la cantidad de decoración o reutilizando algunos detalles de la ceremonia para el restaurante”. Deli asegura que, incluso, algunas novias compran solamente el ramo.

Las alianzas, las joyas que simbolizan el matrimonio, pueden costar entre 500 y 1.500 euros. El joyero Jordi Trias explica que el oro blanco, que era lo más demandado hace años, “es más caro por su proceso de fundido con paladio y su posterior rodiado”, lo que ha dado paso a la recuperación del oro amarillo e incluso a otros materiales más baratos como el acero o el titanio. “Después de más de cuarenta años de experiencia, noto una clara tendencia de cambio; los novios piden joyas personalizadas y se las fabricamos desde cero”, explica.

La fotografía y el vídeo son otro de los grandes gastos en una boda. La crisis pero sobre todo la digitalización en ambas disciplinas han llevado a muchas parejas a desestimar los servicios profesionales, según explica la fotógrafa de Alcarràs Carme Ibars. Se ha extendido, dice, el “síndrome del tiet”: un familiar o amigo se hace cargo de las fotos y/o el vídeo, pero el resultado no es profesional y a veces resulta frustrante para los novios. Jaume Solé, presidente de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Lleida establece el baremo de precios de servicios profesionales entre 1.500 y 3.500 euros y asegura que de 80 asociados han pasado a la mitad. “A veces merece la pena no aceptar un trabajo a tan bajo coste como nos piden algunos novios, que perder dinero en tantas horas de trabajo”, explica Solé. Otros profesionales, como la fotógrafa Anna Isan, conscientes de la situación de crisis para novios y especialistas, aceptan entregar el trabajo solamente en digital por menos de 1.000 euros, a pesar de mantener sus servicios completos de fotografía y maquetación del álbum de boda.

La música en la ceremonia ha sufrido un proceso similar a la fotografía y el vídeo. Estefanía Bellmunt, músico y fundadora de la empresa para eventos Clàssica, explica que “hay parejas que quieren una boda perfecta, pero sus presupuestos son tan bajos que acaban contratando a jóvenes sin titulación y no profesionales”. Éstos, a su vez, “se ofrecen para tocar en ceremonias y aperitivos a precios muy muy bajos, cosa que nos está perjudicando”, añade. Un músico profesional cobra cerca de 150 euros y en función del número de músicos contratados -lo habitual son tres-, el presupuesto oscila entre 400 y 500 euros.

Aspros, invitaciones y detalles sociales
El sector de los detalles y las invitaciones de boda es quizá el que más cambios ha sufrido gracias a Internet. La apertura de una larga lista de tiendas online ha hecho que muchos negocios se hayan visto obligados a reconvertirse, como es el caso de la antigua tienda Casas, ubicada en el Eix Comercial de Lleida y que cumple 145 años. La nueva generación ya ha implementado las nuevas tecnologías a un negocio que era claramente manual y había quedado anticuado. Ahora ofrecen detalles desde un euro a través de la red.

La Fundación Aspros, entidad dedicada desde hace 50 años a la atención y apoyo a personas con discapacidades, ofrecerá pronto un catálogo online de detalles e invitaciones de boda. De momento los encargos deben hacerse con antelación, pero tienen la garantía de estar hechos a mano y de favorecer una causa social. Carme Villafranca, profesora de Bellas Artes, es la encargada del proyecto, que ya ocupa a cuatro personas con discapacidad en el centro especial de trabajo de Lleida.

Héctor y Montse se casarán dentro de seis meses. Dos meses más tarde lo harán David y Sílvia. Las dos parejas ya han empezado a hacer números y a cerrar decisiones. Siguen el camino hasta el día que recordarán el resto de sus vidas.

Cecília López*

Leer en LaVanguardia

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