¿Les Basses d’Alpicat, un parque temático?

En verano de 2002 se clausuraron Les Basses d’Alpicat y el parque más emblemático de Lleida quedó a la espera de un nuevo proyecto que sustituyera al que los vecinos consideraron, durante más de 40 años, “el mar de Lleida”. Hoy, después de 12 años, un proceso participativo infructuoso, varios festivales Senglar Rock, una audiencia pública y distintas propuestas de remodelación, la espera continúa y la ciudadanía se impacienta. Era uno de los lugares de ocio de referencia, de los más queridos de la ciudad. Des de las redes sociales, muchos claman a gritos su recuperación. Proliferan vídeos y fotografías del estado actual del parque y piden que Les Basses vuelvan a ser lo que eran.

Durante los años cincuenta España vivía un proceso de recuperación económica y mostraba a Europa su potencial turístico de sol y playa, que se materializaría durante la década de los sesenta. Sin embargo, para la mayoría de los leridanos pasar un día o un fin de semana en la playa era prácticamente inviable. Las horas para ir y volver y el coste de trasladarse a la costa estaban al alcance de pocos. Por ello, en 1958 el alcalde de Lleida en esos momentos, Francisco Pons, construyó las instalaciones del Parque de les Basses sobre una superficie de 180.000 m2, con monumentales piscinas, zonas de picnic, chiringuitos y zonas verdes. Durante las dos décadas siguientes a su apertura, los años 60 y 70, las instalaciones gozaron de su máximo esplendor, convirtiéndose en el lugar favorito de los leridanos para pasar el intenso calor del verano.

El paso del tiempo y una nueva oferta de piscinas públicas –y privadas– en los barrios de la ciudad (el parque de les Basses está situado a 4 km de Lleida) fue dejando el parque anticuado, con pocos usuarios y víctima de una progresiva degradación que requería un alto coste de mantenimiento. Se marcó una fecha para su cierre, cuando finalizara verano de 2001. Aún así, les Basses estuvieron abiertas un año más, con la confianza de encontrar inversores privados que pudieran llevar a cabo un proyecto de modernización de las instalaciones. El objetivo era convertir el espacio es un reclamo turístico que incluyera un camping con bungalows, zonas de restauración y ocio familiar. La prensa de la época ya destacaba la nostalgia por el cierre de un espacio situado en el mapa sentimental de los ciudadanos. Tanto es así que durante todo este tiempo en el que el ayuntamiento ha estado buscando un nuevo proyecto para les Basses, cerca de 3.000 leridanos han seguido celebrando, año tras año, el día de la Mona en este parque. La Paeria tapó todas las piscinas con toneladas de arena.

Por la envergadura del proyecto y por la posibilidad de ubicar en él un centro comercial, la Paeria impulsó el Plan de remodelación a través de la Fundació del Paisatge Urbà de Lleida en noviembre de 2006. En el proyecto trabajaron más de 50 técnicos del consistorio y especialistas en comercio, turismo, botánica, jardinería, paisajismo, sostenibilidad medioambiental, deporte, urbanismo, economía y educación. La primera fase terminó un año más tarde, empezando entonces el que sería el mayor proceso participativo que jamás ha tenido la ciudad. Hasta que finalizara la segunda fase en 2008, se realizaron más de 50.000 encuestas, exposiciones, reuniones informativas y debates en cada barrio, con la participación de 3.000 personas y más de 150 entidades entre asociaciones de vecinos, entidades del mundo del deporte, la cultura, la educación y los colegios profesionales. El objetivo era diseñar el futuro parque bajo criterios de pluralidad y con el máximo consenso posible. Entre tanto, les Basses acogió durante varios veranos el festival de música Senglar Rock, que esperaba tener continuidad en ese espacio hasta la remodelación de las instalaciones, pero que no llegó a celebrar ninguna edición más allá de 2008.

La propuesta consensuada nunca se materializó
Finalmente el diseño de ‘les Basses del siglo XXI’ se presentó en diciembre de 2010. El esbozo del nuevo parque, consensuado por los diferentes agentes político-sociales, dibujaba 271.100 m2 destinados a espacios libres, instalaciones deportivas y de ocio, caminos interiores para paseos a pie o en bicicleta, estanques, un hotel con 100 plazas de capacidad, recuperación de una área de piscinas, tres edificios para cafeterías y restaurantes, zona de picnic y un camping con bungalows.

Ángel Ros añade al plan de remodelación la posibilidad de incluir una superficie comercial de productos deportivos de 12.000 m2. Modificado el Plan General de Ordenación, la Generalitat vetó la idea de la superficie comercial y en septiembre de 2012 tuvo lugar en Lleida la primera audiencia pública para debatir, de nuevo, el futuro de Les Basses. Diez años después de su clausura, el parque seguía en desuso y fue necesario derribar instalaciones que habían quedado en pie y que se habían ido degradando.

Un parque temático como alternativa al centro comercial
Las nuevas Basses es un proyecto de ciudad encallado. El debate político se centra ahora en la titularidad y la gestión del parque. La CUP siempre había defendido “un modelo de les Basses como un parque familiar sin intervención de capital privado”. CiU, en cambio, puso encima de la mesa la propuesta CreaParc, un parque temático basado en otros parques europeos –como Legoland en Dinamarca- de pequeño formato y orientado a un turismo familiar -sin ningún centro comercial- a través de capital privado. Por otra parte, el PP propone “una remodelación del parque que recupere la esencia del pasado”, con inversión público-privada, que contemple una zona de camping con restauración además de la reapertura de una de las piscinas.

La negativa de la Generalitat respecto a la superficie comercial -por considerar que no se encuentra dentro de la trama urbana- ha conllevado que la Paeria reconsidere la propuesta de CiU. Según explica el jefe de la oposición, Joan Ramon Zaballos (CiU): “El diseño del nuevo parque se ha negociado junto al equipo de gobierno y estamos en plena búsqueda de inversores”. “Antes de verano sabremos si el proyecto tienen viabilidad”, añade.

Joan Vilella, portavoz del PP en Lleida considera “descabellada la nueva propuesta de mini parque temático” y denuncia que “la idea sobre la que se está trabajando es una ilusión que quedará en nada”. “Les Basses tienen que volver a ser un parque familiar con el valor que tenían antes, sin incrementar sus dimensiones y siendo realistas con la situación económica actual”, sostiene.

Por su parte, el portavoz de ERC, Carles Vega, defiende un proyecto que sea de gestión y titularidad pública, que además de tener carácter lúdico y de acceso libre, recupere el área de acampada, ya que “Lleida es la única capital sin un camping a sus alrededores”. Y, añade Vega, debe estar “necesariamente conectado con una buena red de transporte público”.

El líder de ICV, Eduard Baches, asegura que aunque no sea viable recuperar las piscinas porque existe ya una gran oferta de piscinas públicas en la ciudad “no es necesario ni viable crear un parque temático y debería plantearse la opción de recomenzar un nuevo proceso participativo para que la gente elija el uso definitivo del parque”. “Apostamos por devolver a Les Basses su concepción de espacio público donde se integren el ocio y la práctica del deporte y donde se pueda recuperar la zona de camping”.

Mientras los grupos municipales discuten en la Paeria, los leridanos usan las redes sociales para colgar vídeos en los que denuncian el abandono de un parque que forma parte de su historia personal y colectiva. Todos coinciden en que les Basses es sinónimo de buenos recuerdos de infancia y juventud. Llevan ya 12 años esperando que se desencalle el proyecto que recuperará la dignidad de un espacio querido por todos. Por Pascua, muchos volverán a reconquistar por su cuenta el escenario en el que han celebrado la Mona desde la infancia.

Cecília López

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