La remodelación de la Rambla Ferran de Lleida salta al próximo mandato

La remodelación de la Rambla Ferran de Lleida, que tenía que estar terminada en 2015, antes de fin del mandato municipal, no estará lista a tiempo. Con un coste de dos millones de euros y sin ninguna perspectiva de que la Generalitat libere la financiación para los Planes de Barrio, el proyecto que debía redactarse entre finales del 2013 y principios del 2014, no podrá cumplir, casi con total seguridad, con el propósito de inaugurarse antes de la contienda electoral. La alcaldesa accidental y presidenta de la Empresa Municipal de Urbanismo (EMU), Marta Camps, ha descartado que las obras puedan realizarse este año: “Difícilmente antes de 2015 podrán empezar las obras en la Rambla porque estamos a la espera de los resultados de los estudios de movilidad para poder redactar el proyecto constructivo y de que la Generalitat desbloquee la financiación de los Planes de Barrio”.

La ansiada dinamización de la Rambla Ferran, que debía recuperar la vida social y económica perdida en una de las principales arterias de la ciudad, se alargará más de lo previsto. La redacción del proyecto constructivo, que tenía que haber empezado entre finales de 2013 y principios de 2014, lleva retraso, según la alcaldesa accidental y presidenta de la Empresa Municipal de Urbanismo, Marta Camps: “Aún tenemos que hacer el pliego de condiciones para encargar el proyecto constructivo, pero estamos esperando los resultados de los estudios de movilidad, que son muy complejos, para poder elaborar la redacción del proyecto”.

La Rambla Ferran, el principal paseo de la ciudad de Lleida, ha sido durante las últimas décadas la zona de negocios más importante de la capital de Ponent. A principios del siglo XX, profesionales liberales, bancos y cajas de ahorros substituyeron las antiguas fábricas y los pequeños talleres que habían protagonizado la transformación industrial de la ciudad durante el siglo anterior. En 1830 la avenida se ajardinó y adoptó la configuración de paseo que ha perdurado.

Sin embargo, la crisis ha provocado un nuevo cambio en la Rambla. Bancos y cajas han ido dejando locales vacíos a lo largo del paseo, pocos bares siguen abiertos y sólo algunas actividades culturales atraen a los ciudadanos a esta calle principal a lo largo del año. El atractivo social del Eix Comercial, paralelo a la Rambla, el aumento del tráfico rodado, la llegada del tren de alta velocidad a la estación de ferrocarril y la creación de un nuevo vial de circunvalación han configurado una zona poco práctica y nada atractiva para los peatones. Es decir, la Rambla ha perdido el espíritu de paseo que tendría que tener cualquier rambla urbana.

La Cabalgata de Reyes, el pasacalle de Carnaval, la Procesión de Semana Santa, la Batalla de las Flores, las manifestaciones y el mercado de antigüedades son algunos de los reclamos puntuales que atraen a los leridanos a la Rambla. Aún así, algunas de estas actividades se están trasladando a lugares con mayor afluencia, como ha sucedido con el mercado de Navidad, que desde la pasada edición se celebra en el Eix Comercial.

Según datos de la EMU, por el tramo central de la Rambla pasan 1.900 personas cada día, por el lateral cercano al río 2.400 y por el otro lateral, donde se ubican la mayor parte de paradas de autobús, se contabilizan 7.300 personas diarias.

Con la voluntad de recuperar la dimensión humana de paseo, Àngel Ros propuso en mayo de 2011, durante la última campaña electoral, una reestructuración de la Rambla y un plan de dinamización de la zona. Más tarde la Paeria incluyó el proyecto en el Pla de Barris de Portal de la Magdalena-Noguerola y convocó un concurso de ideas que acabaría en agosto de 2013 con tres proyectos ganadores, de los que tendría que salir el plan definitivo de la nueva Rambla Ferran. El objetivo era dar prioridad a los peatones, crear aceras mucho más anchas y reducir el tráfico, que actualmente ocupa tres carriles por sentido.

Ocho meses después de que se resolviera el concurso de ideas para una nueva rambla más amable y con más vida social y económica, el Ayuntamiento de Lleida asume la inviabilidad del proyecto dentro de los plazos marcados. En realidad, la redacción del proyecto -que tenía que aglutinar las tres propuestas ganadoras del concurso- está a la espera de las conclusiones de otros estudios de movilidad “más complejos”. Además, el plan prevé un proceso de participación ciudadana antes de su aprobación final, cosa que alargará aún más la fecha de inicio de las obras.

El jefe de la oposición en la Paeria, Joan Ramon Zaballos (CiU), advierte: “En su momento ya avisamos de que se estaban creando falsas expectativas porque el ayuntamiento sabía perfectamente que no podría asumir los costes del proyecto y que no había perspectivas de que la Generalitat abriera los Planes de Barrio”. Además, asegura Zaballos, “los estudios sobre movilidad tenían que realizarse independientemente de la remodelación de la Rambla, ya que existe un verdadero problema viario delante de la estación de Renfe con una rotonda que colapsa el tráfico”.

El concejal y portavoz del PP en el Ayuntamiento de Lleida, Joan Vilella, coincide con el resto de concejales en que “la Rambla no estará acabada en el plazo previsto” y recuerda que “se convirtió en el Wall Street de Lleida, en la que principalmente se ubicaron bancos y cajas con actividad sólo matinal” por lo que “ahora por falta de dinero ha quedado abandonada y es absolutamente necesaria la revitalización y la dinamización de la zona”. Vilella denuncia que “igual que con el Centro Histórico, la Paeria actúa en la Rambla con 10 años de retraso y sin tener un proyecto definido”.

Entre los numerosos locales deshabitados y empapelados de carteles de ‘Se Vende’ o ‘Se Alquila’, la Rambla Ferran alberga, además de varios valiosos edificios modernistas y algunas de las principales edificaciones de la ciudad que han sobrevivido a los cambios y a una riada en 1982, visible todavía a través de la marca que el agua dejó en las paredes del antiguo Gobierno Civil, ahora Subdelegación del Gobierno. La avenida también acoge los restos visitables de las curtidurías medievales, el antiguo Palacio de la Audiencia –futura sede del Museo Morera-, y el Palacio de la Diputación. Asimismo, cuenta con el Cap de Ferran y la sede principal de Correos en Lleida y, al final, ya en la plaza Ramon Berenguer IV, se alza la majestuosa estación de trenes y del AVE Lleida-Pirineus.

La historia y el patrimonio de la ciudad concentrados en un largo paseo desde el Pont Vell hasta la Renfe esperan ansiosos el proyecto que dará una nueva vida a una de las principales arterias de Lleida, la Rambla del siglo XXI.

 

Cecília López

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