Juglares del siglo XXI narran la historia de Catalunya a través de los grandes autores

“Brillà de pau la vall que era occitana en temps de trobadors […]”. Así empieza Catalunya i Joglaria el trabajo que este mes de junio editarán en un libro-disco el músico Xavier Baró y su hijo y poeta, Amat Baró. Desde les Terres de Ponent, músico y poeta toman la historia de Catalunya como telón de fondo para recuperar, en forma de recital, la tradición y la cultura catalanas explicadas a través de los textos de los literatos más ilustres que ha dado el país. Además, ellos añaden, de cosecha propia, canciones de Baró padre y versos de Baró hijo. El folk y el estilo de los antiguos trovadores y juglares de la Edad Media son la esencia de este trabajo que pretende desenterrar la poesía de los libros y de la esfera más intelectual y devolverla a las calles y al pueblo.

Amat y Xavier Baró presentan Catalunya i Joglaria como un espectáculo de taberna en el que músico y poeta mantienen un contacto cercano con el público con versos musicados y canciones de raíz tradicional. El espectáculo a cuatro manos nació como idea después de la publicación de Abracadabra, el primer libro de poesía de Amat Baró, que entonces era un jovencísimo poeta leridano. Hoy, es profesor de lengua catalana y ha sacado a la venta su segunda obra, On has deixat la falç?, un guiño a grandes autores de la poesía catalana como J.V. Foix, Josep Carner o Joan Salvat-Papasseit y en el que, acompañado de las ilustraciones de Àlvar Bonet, el poeta muestra su universo personal, sus juegos de niñez o su visión de país des de la tierra que lo ha visto crecer, Ponent. Después de varios años de madurar el proyecto conjunto y de ejercer de juglares del s.XXI, la familia Baró ha decidido revisar y editar su trabajo para constatar la importancia de los poetas de tradición catalana.

Catalunya i Joglaria, que se ha representado más allá de tierras leridanas, ahora se convierte en un trabajo de estudio con arreglos revisados pero con la esencia de ser un recorrido por la historia de Catalunya. “Explicamos los inicios del país a través de textos de Ramon Llull y abat Oliva, hablamos de una forma mítica de Guifré el Pilós y repasamos todas las etapas de la cultura y la política catalana hasta llegar al s.XX en la que mi padre canta una Habanera o yo recito a Papasseit y a Brossa”, explica el propio poeta Amat Baró. Xavier Baró puntualiza: “Recordamos la pérdida de las libertades del país con algunas de mis canciones y hablamos de la realidad del s.XXI con los poemas que incluye Amat en sus libros y que abordan la inmigración o la cotidianeidad de una noche de bar”.

Entre los nombres de sus referentes o de sus compañeros de viaje contemporáneos destacan el cantante y folkorista Jaume Arnella, que sirvió de inspiración en sus inicios como músico a Xavier Baró o la Companyia Elèctrica Dharma, por quién ha estado fascinado siempre. “Yo estaba aprendiendo a tocar la guitarra y necesitaba canciones cuando encontré un ejemplar de Folk, un libro de Arnella y su Grup de Folck que me dio la oportunidad de tener canciones para interpretar en mi lengua y que influiría en mi carrera”, explica Xavier Baró.

Amat Baró, que ha vivido la carrera de su padre pero se ha dedicado al estudio de la lengua y a la poesía admira al poeta y rapsoda Josep Pedrals por su gran capacidad de producción literaria y por la calidad de su obra o Enric Casasses, con quien comparte amistad y a quién Baró ha convocado para su recital de poesía ‘A Cau d’Orella’ este verano en Lleida, junto a otros nombres destacados de la poesía catalana como BlancaLlum Vidal, Carles Sanuy, o Meritxell Nus.

El poeta y coautor de Catalunya i Joglaria asegura que “hoy la poesía no tiene mercado porque se ha recluido en los libros durante el siglo XX, convirtiéndose en una literatura elitista y de intelectuales”. En el mismo sentido, el poeta y traductor catalán, Enric Casasses, añade que “la poesía sólo ha estado encerrada en los libros durante el siglo XX, a lo largo del resto de los siglos, la poesía había sido el arte del lenguaje y la forma de presentar la literatura a la gente. La entonación y la representación de la palabra dicha iban absolutamente ligadas a la poesía”.

En el Medievo, el trovador procedía de una escala social elevada, escribía sus versos y los acompañaba de música. El juglar, sin embargo, recitaba y dramatizaba textos para el pueblo. Era el transmisor de la literatura y se convirtió en el máximo representante del folclore y la tradición popular. Los cantautores del siglo XX reunirían en una sola figura al creador y al intérprete, pero desde hace veinte años, Catalunya ha cultivado una generación de poetas que han creado y han recitado recuperando la tradición de la poesía para ser escuchada.

En su serie Cultura Ilerdense. Lérida Medieval el historiador Josep Lladonosa explicaba que aunque la ciudad de Lleida aparece en muchas obras de la literatura trovadoresca, no dio poetas ni literatos con inventiva hasta la Renaixença catalana, a excepción de varios juglares como un tal Cigala, cantor popular con su mujer Lucía o Guillem, que ejercía la profesión junto a su hijo Pere Joglar. Siglos después, la familia Baró ha aunado las carreras de músico y de literato para conseguir recuperar la esencia medieval de la juglaría donde melodía y poesía se unen para explicar la historia y las raíces de un país a sus gentes.

Cecília López

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