La burbuja en los polígonos deja un 40% del suelo industrial vacío

Un proyecto fotográfico denuncia el abandono de zonas industriales inacabadas, abandonadas o dejadas en Ponent | Oliver Villas retrata proyectos fallidos en Bell-lloc d’Urgell, Alcoletge, Torre-serona, Cervera, el Palau, Torrefarrera, els Alamús, Térmens, Vilanova de la Barca y Balaguer | Bell-lloc d’Urgell ha alquilado parcelas a agricultores

Un 40% de suelo industrial catalán se encuentra hoy desocupado a pesar de las políticas de precios agresivas para incentivar las ventas. Si en 2008 el m2 de suelo industrial desarrollado rondaba los 120 euros, seis años más tarde se puede adquirir por entre 40 y 70 euros. El fotógrafo leridano Oliver Villas ha recorrido varios polígonos de las comarcas de Lleida para realizar el proyecto fotográfico Al Polígon sobre los efectos de la crisis en el suelo industrial. “Con este trabajo quería demostrar que el suelo industrial ha tenido también su burbuja“, explica Villas, que añade que “la decisión de muchos ayuntamientos de crear nuevos polígonos para atraer empresas, ha provocado un exceso de zonas industriales que no se ajustan a la ley de la oferta y la demanda”.

Bell-lloc d’Urgell, Alcoletge, Torre-serona, Cervera, el Palau d’Anglesola, Torrefarrera, els Alamús, Térmens, Vilanova de la Barca y Balaguer son las poblaciones que Villas ha fotografiado: “Las zonas elegidas o bien estaban abandonadas, o bien nunca llegaron a recibir proyecto alguno, o simplemente acumulan problemas típicos de la falta de vigilancia y mantenimiento”. Villas explica que “en cada polígono las sensaciones han sido distintas”: “En Bell-lloc d’Urgell tuve una sensación de desolación, un polígono inmenso totalmente vacío sin ninguna actividad”, ejemplifica.

Reorientación al cultivo
Precisamente esta zona, en la comarca del Pla d’Urgell, es uno de los casos más paradigmáticos de suelo no vendido y paralizado en Lleida. Para dar salida a los terrenos, el Institut Català del Sòl (INCASÒL) promociona el alquiler del suelo no desarrollado para usos agrícolas “con el objetivo de valorizar su patrimonio teniendo en cuenta que con el actual contexto económico no se prevé desarrollar a corto plazo”.

En este sentido Bell-lloc d’Urgell tiene desde el verano pasado a agricultores como nuevos arrendatarios de suelo anteriormente destinado a usos industriales, almacén, taller o comercio al por mayor.

Nuevos usos para el suelo industrial
Con el objetivo de incentivar la actividad en la zona, el INCASÒL realizó dos concursos los pasados meses de julio y septiembre, en los que consiguió alquilar 505 hectáreas en el primero y 112 en el segundo en Bell-lloc d’Urgell. Esta misma semana, según ha podido saber LaVanguardia.com, tiene previsto hacer pública una nueva convocatoria para sacar a concurso más parcelas de suelo no desarrollados tanto en Bell-lloc como en Agramunt, en el Urgell.

En su proyecto de denuncia a través de la fotografía, Oliver Villas ha visitado también la capital de la Noguera, Balaguer, en la que ha constatado “la dejadez que conlleva el cierre de empresas y el abandono de las naves”. Según ha informado el Institut Català del Sòl, en el sector Campllong III polígono II sólo queda una parcela a la venta después de que se hayan podido vender recientemente tres parcelas de un total de 2.941,89 m2.

Falta de mantenimiento por confusión de responsabilidades
La Unión de Polígonos Industriales de Catalunya (UPIC) viene denunciando, desde hace tiempo, la falta de mantenimiento e inversiones en los polígonos. Las áreas en activo en las que han quedado espacios vacíos, la mayoría de titularidad pública o de empresas que han cerrado, están descuidadas y degradadas, cosa que ha comportado no sólo una falta de mantenimiento sino también la proliferación de robos y actos de vandalismo en naves y solares de casi todos los polígonos del territorio.

La causa principal de la falta de mantenimiento de los polígonos en activo, según la UPIC, es la confusión entre la titularidad de las propiedades y el reparto de las responsabilidades. Diferentes actores intervienen en el cuidado del mismo espacio, lo que con frecuencia dificulta un buen resultado final. Muchas naves que han quedado vacías durante la crisis por el cese de la actividad empresarial compaginan dos titularidades: la del suelo y la de las instalaciones de la empresa que ha cerrado. Fomento y Generalitat siguen siendo los responsables de carreteras y deben coordinar sus actuaciones, a la vez que los Ayuntamientos deberían hacerse cargo del mantenimiento de equipamientos.

El proyecto fotográfico de Oliver Villas es sólo una muestra de las grandes extensiones de suelo industrial en el territorio que han quedado a la espera de que pase la crisis para reactivar su actividad. En Lleida, el uso alternativo que promociona el INCASÒL para explotaciones agrícolas sugiere que todavía falta mucho tiempo hasta que el suelo industrial catalán se reactive, a pesar de los atractivos precios actuales.

Cecília López

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