La Llotja de Lleida, un proyecto marcado por la polémica

El palacio de congresos inaugurado en 2010 fue tildado de copia, está involucrado en una querella por una operación inmobiliaria y es fuente de críticas de la oposición de Àngel Ros

La construcción de la Llotja, el palacio de congresos y teatro de Lleida, se pagó con los 49,5 millones de euros que obtuvo la Paeria de la venta del solar anexo al edificio. La promotora leridana Cerbat SL pretendía construir en él dos grandes torres de viviendas y oficinas. Hoy, cuatro años después de la inauguración de la Llotja, el solar de los casi 50 millones está vacío, tiene una licencia de obra caducada y ha pasado a ser propiedad de la Sareb, que ha pedido una prórroga hasta 2017 para poderlo vender. Dentro de tres años la Paeria tendrá derecho a exigir que el terreno vuelva a ser de titularidad municipal.

La Llotja se empezó a planear en 2004 y se inauguró en enero de 2010 con la representación de Il Trovatore de Giuseppe Verdi. El palacio de congresos tenía que dar respuesta al elevado número de congresos que se celebran en Lleida y, a la vez, dotar a la ciudad de un teatro capaz de acoger representaciones escénicas de gran formato. El 18 de junio de 2004 el alcalde Àngel Ros (PSC) y los tenientes de alcalde Francesc Pané (ICV) y Xavier Sáez (ERC) presentaron el proyecto del nuevo equipamiento, que se ubicaría en el antiguo mercado de frutas y verduras del barrio de Pardinyes y que tendría una capacidad de 1.600 personas.

Las dimensiones de la Llotja son colosales: es el tercer teatro de Catalunya para obras de gran formato después del Liceu y el Teatre Nacional de Catalunya. Además, en la actualidad es sede del 85% de las convenciones y el 52% de los eventos profesionales que se celebran en Lleida. Según el informe comercial de la Llotja, en 2013 el equipamiento fue sede de 117 congresos o reuniones de carácter profesional, acogió 43 espectáculos y 77 actos de otro tipo. La suma de estos eventos atrajo a 92.000 personas, un 18% más que en 2012.

El teniente de alcalde y concejal de Turismo y Proyección Exterior, Fèlix Larrosa, asegura que “la evolución del Turismo de Negocios en Lleida desde 2009 hasta 2013 demuestra el impacto directo que ha tenido la Llotja en el crecimiento de este sector, que en cuatro años ha doblado sus cifras, y que sin la Llotja hubiera sido impensable”. “El impacto económico del turismo de negocios en la ciudad durante el 2013 fue de 17 millones de euros, 8 de los cuales corresponden a la Llotja”, añade Larrosa. Según los datos del Observatori de Turisme de Lleida, en 2009 se contabilizaron un total de 157.725 pernoctaciones. En 2013 la cifra se elevó hasta los 254.821.

La similitud con un edificio de Delft
A pesar de estos datos, la Llotja ha estado rodeada de polémicas desde sus inicios. La primera controversia vino de la mano de Mecanoo, el estudio de arquitectura holandés que ganó el concurso internacional convocado por la sociedad promotora de las obras. Fue en 2006 cuando la prensa local publicó que el proyecto de la Llotja podría no ser un edificio único y que guardaba una gran similitud con el aula magna de la Universidad Técnica de Delft (Holanda), obra proyectada entre 1959 y 1966 por los arquitectos Van der Broek y Bakema.

Casualmente, Delft era la ciudad de los arquitectos de Mecanoo, pero desde el estudio negaron que hubiera servido de” inspiración directa” para la Llotja. En el estilo estaba la similitud, se trataba en ambos casos de un edificio con voladizo y con la base más pequeña que las plantas superiores.

La querella de la CUP
La CUP tiene interpuesta una querella contra la cúpula que presidió Caixa Catalunya entre los años 2005 y 2010 por la operación inmobiliaria de la Llotja. La Candidatura de Unitat Popular denuncia la posible lesión causada al patrimonio societario por el crédito hipotecario de 50 millones que la entidad concedió a su filial Gescat Gestió del Sòl S.L. para que la promotora que se había adjudicado la compra de los terrenos y que finalmente fue absorbida por Caixa Catalunya, Cerbat S.L., construyera dos torres de viviendas y oficinas en el solar anexo a la Llotja. Las dos torres nunca se construyeron y Caixa Catalunya y sus filiales tuvieron que ser rescatadas por el FROB. El terreno, que costó casi 50 millones, pasó a manos de la Sareb, propietario actual de la finca que está en busca de un nuevo comprador.

La Paeria siempre ha defendido que esta operación fue un gran acierto. Con la venta de un terreno municipal se consiguió el dinero para la edificación del Palau de Congressos. “Pudimos pagar toda la construcción, y de hecho no empezamos las obras hasta tener el dinero”, asegura el alcalde de Lleida, Àngel Ros.

La CUP de Lleida lo que denuncia en realidad no es el proceso de venta del solar municipal sino las consecuencias que ha acarreado la operación. Esther Sancho, abogada y miembro de la CUP Lleida, manifiesta que “con esta operación se jugó al cuento de la lechera y a la especulación”. “Con el rescate de Catalunya Caixa la operación inmobiliaria de La Llotja se acabó pagando con dinero público”, añade Sancho. La CUP, además, pide a la Paeria que reclame la titularidad del solar por el incumplimiento del contrato que se firmó en la compra-venta, que preveía la devolución de los terrenos en caso de no realizarse el proyecto. Àngel Ros, en cambio, disiente y asegura que al pasar a manos de la Sareb, “el crédito hipotecario de los 50 millones se levantó” y añade que “la Paeria no reclamará la titularidad de la finca hasta que no finalice la prórroga que ha solicitado la Sareb, hasta 2017, porque tiene la intención de vender el terreno”.

La querella de la CUP está en estos momentos admitida a trámite y las defensas han presentado una batería de recursos en contra de su admisión. El juez tiene que determinar si estima o no los recursos. La CUP espera que el juez los desestime y encargue a la Guardia Civil nuevas investigaciones, “de la misma forma que ha hecho con la ampliación de la querella que Ausbanc interpuso por otras operaciones inmobiliarias”, añade la letrada.

El proyecto faraónico
ERC e ICV apoyaron en 2004 el proyecto de construcción del teatro y palacio de congresos La Llotja. En esos momentos la coalición tripartita de gobierno coincidía en la necesidad de disponer de una infraestructura adecuada para celebrar congresos y representaciones artísticas. El día de la presentación del proyecto, Xavier Sàez, entonces teniente alcalde de Cultura, Esports i Drets Civils por ERC, destacó: “Cerramos un debate que ha durado 20 años sobre la necesidad de que Lleida tenga un equipamiento de artes escénicas”. Francesc Pané, de ICV y entonces teniente alcalde de Participació, Educació i Sostenibilitat, dijo que el palacio sería un “proyecto singular y emblemático para los compromisos de participación ciudadana”.

La discusión y las críticas llegaron después, tanto por las dimensiones del edificio como por los gastos que éste ha supuesto para el consistorio desde 2010 hasta hoy. Todos los grupos en la oposición se quejan de la falta de transparencia y de la dificultad de acceder a los datos en relación a la Llotja. El grupo municipal CiU ha denunciado hasta en dos ocasiones que “cuatro años después de su constitución, la fundación creada por el Ayuntamiento de Lleida todavía no está inscrita en el Registro Público de Fundaciones del Departament de Justícia, un requisito indispensable para tener entidad jurídica”.

Eduard Baches, actual candidato a la alcaldía por ICV, admite que en su momento su partido votó a favor aunque matiza: “Nunca pensamos que el proyecto final sería de estas dimensiones”. Y añade que “la Llotja es sólo la punta del iceberg del juego de la especulación inmobiliaria en el que entraron el Ayuntamiento y la banca”. “Este juego ha dejado otros ejemplos de edificios insostenibles como el Magical o el Aeroport Lleida-Alguaire”, denuncia Baches.

Por su parte, Carles Vega, al frente de ERC en Lleida, explica que su grupo apoyó el proyecto porque el anterior equipamiento ferial había quedado obsoleto y la Llotja “unía la actividad ferial, teatral y musical”, pero “el diseño resultó ser algo ampuloso”. Vega cuestiona “la gestión actual del equipamiento, que no está funcionando al 100% y que además la ciudadanía no usa porque las actuaciones resultan mucho más caras que las mismas funciones representadas no sólo en Barcelona, sino en otros municipios del entorno de Lleida”.

El concejal y portavoz del PP, Joan Vilella, defiende que “Lleida necesitaba un palacio de congresos, pero la Llotja es faraónica y ahora el ayuntamiento no sabe qué hacer con un equipamiento tan sobredimensionado y deficitario”. Vilella denuncia que “la Paeria ha tenido que aportar a la Llotja 1.258.000 euros en 2013 y más de 2 millones desde 2010”.

Àngel Ros, en cambio, niega categóricamente esta acusación y mantiene que la Llotja es el “equipamiento cultural que menos gasto supone para el consistorio”. Para entender de donde salen las cifras que baraja la oposición, hay que volver al momento de la construcción de las obras del edificio y desgranar cómo está administrada la Llotja.

¿Cómo está gestionada la Llotja de Lleida?
La Llotja de Lleida está gestionada el Centre de Negocis i Convencions (CNC), una sociedad patrimonial mixta participada al 80% por el Ayuntamiento de Lleida y el 20% por Mercolleida. Por otra parte, la programación escénica sigue el modelo de grandes teatros como el Liceu o el Teatre Nacional de Catalunya. La Fundació de la Llotja tiene decenas de patronos, patrocinadores y colaboradores, es decir, mecenas que aportan dinero para garantizar y difundir la programación escénica. Según la Paeria, los 315.000 euros que el consistorio aporta a la Llotja se destinan a esta fundación a través de una partida de la concejalía de cultura.

La actividad en el edificio la gestiona una empresa concesionaria que paga un cánon al Ayuntamiento por la explotación del equipamiento. Esta sociedad, liderada por la familia Torrelles, puede restar las inversiones que realice en el equipamiento al cánon. Este año, por ejemplo, la sociedad ha invertido 1 millón de euros en la nueva cocina de la Llotja.

También forma parte de la Llotja, a pesar de no estar en el mismo edificio sino en el otro extremo de la plaza, el edificio Àgora. Recientemente CNC ha arrendado este espacio de 1.000 m2 a la Clínica Montserrat a través de un contrato mercantil.

En respuesta a las críticas de la oposición, la Paeria defiende que es el CNC quien asume todo el mantenimiento de la Llotja, un total de 35.000 euros al año. En esta partida se incluyen por ejemplo la sustitución de papeleras, el arreglo de posibles desperfectos o la señalización dentro del edificio. Ángel Ros subraya que “no hay ninguna partida que la Paeria destine para el mantenimiento de la Llotja, solamente se realiza la aportación a la fundación”.

Entonces, ¿a qué corresponde el millón de euros que denuncia la oposición que la Paeria gasta cada año en La Llotja? Según explica el alcalde de Lleida, a un préstamo: “Tuvimos que firmar un crédito para pagar los 12 millones de impuestos que la Agencia Tributaria nos exigió por la edificación. Tenemos un contencioso con Hacienda porque al tratarse de una entidad pública no nos corresponde pagarlos. En el momento en el que se nos abone este dinero podremos liquidar el crédito, pero primero teníamos que hacer frente al pago y después reclamarlo”.

Otra de las dudas que queda por resolver es si el CNC cobra alguna aportación de la Paeria para mantener la sociedad de la que ostenta el 80% de la propiedad. Según ha explicado el alcalde a LaVanguardia.com: “El CNC no necesita ninguna aportación de la Paeria porque se sostiene gracias al cobro del alquiler de espacios y del cánon por la concesión”.

 

Cecília López

Leer en LaVanguardia.com

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