Medio centenar de temporeros sobreviven a la intemperie en el centro de Lleida

El solar que ocupaban otros años sirve ahora de aparcamiento para los clientes de los outlets del Mercat del Pla | La Paeria y más de 150 voluntarios ofrecen servicios básicos humanitarios en el campamento del Pla del Seminari

Integrantes del campamento del Centro Histórico de Lleida. Cecília López

Integrantes del campamento del Centro Histórico de Lleida. Cecília López

La campaña de la recogida de la fruta en Lleida empieza a mediados de junio y se alarga hasta septiembre. Durante estos meses llegan a Ponent centenares de personas de distintos países buscando una oportunidad laboral. Son meses de duro trabajo bajo el sol intenso de Lleida. Decenas de inmigrantes, que no consiguen contratos en origen, llegan en autobús hasta la ciudad y encuentran en las calles más recónditas del Centro Histórico de Lleida un hogar precario en el que pasar los días hasta obtener trabajo. La primera consecuencia de la reconversión del solar del Pla del Seminari como aparcamiento del centro comercial de outlets del Mercat del Pla es que el campamento de temporeros sin techo, que este año alberga a medio centenar de personas, se ha disgregado por otras calles y plazas del centro.

El punto neurálgico del campamento sigue siendo la plaza del Seminari, situada a tan sólo unos metros de la calle Mayor y casi rozando el Mercat del Pla y el acceso al Turó de la Seu Vella. En ella, la Paeria ha instalado por segundo año consecutivo lavabos públicos y este verano, además, un contenedor que hace las veces de armario gigante para las pertenencias que hasta ahora los temporeros guardaban en lo alto de los árboles o bajo cartones junto a la valla del solar. Con la desaparición de la valla, las calles, plazoletas y pequeños solares adyacentes al Pla del Seminari se han convertido en una extensión del campamento y están atestados de colchones, pequeñas hogueras para cocinar, garrafas de agua, ropa tendida e incluso alguna tienda de campaña.

Menos personas durmiendo en las calles
La presidenta de la Asociación de Vecinos y Comerciantes del Centro Histórico, Cristina Armengol, explica que “el campamento es un lugar predeterminado y un referente para los temporeros, pero este verano hay menos trabajo en la fruta y nos da la sensación de que haya menos gente”.

La Segunda Teniente de Alcalde y concejal de Servicios a las Personas de la Paeria, Montse Mínguez (PSC), también destaca que se han detectado “menos personas durmiendo a la intemperie”. Recuerda que el Ayuntamiento intenta buscar un equilibrio entre dignificar su estancia y no provocar un efecto llamada que desencadene la llegada masiva de temporeros sin hogar. “Más de 150 voluntarios de entidades como Cáritas, Arrels, Troballes, Antisida, Adra, Esclat, Pagesos Solidaris, el Banco de Alimentos o Cruz Roja se organizan para ofrecer servicios básicos humanitarios a los temporeros de Lleida”, explica. Mínguez asegura que “este año se han realizado menos atenciones ya que muchos temporeros que ya habían trabajado antes en Lleida consiguen establecer una mínima red de contactos y esta vez no han tenido que vivir en las calles”.

Los servicios asistenciales, centralizados en el antiguo mercado de Santa Teresa
Los servicios asistenciales para este colectivo, que hasta el año pasado se dividían entre los edificios La Marañosa (junto al campamento) y el antiguo mercado de Santa Teresa, este verano se han concentrado en el segundo punto, donde la Paeria ha construido una nueva zona de duchas. Allí, recién llegados, los inmigrantes consiguen un carnet asistencial que les da acceso durante sólo 15 días al servicio de duchas, comedor, una muda de trabajo además de los servicios básicos de peluquería y lavandería. Montse Mínguez asegura que “el 86% de los usuarios de los servicios de acogida son inmigrantes en situación legal regularizada que vienen en busca de trabajo, un 65% subsaharianos, seguidos de un 17% de la Europa del Este y un 14% del Magreb”.

Armengol celebra que “reubicar los servicios de ducha en Santa Teresa en cierto modo beneficia las calles del centro, que absorben la mayor parte de temporeros del campamento” y añade que “no tenía razón de ser que parte de los servicios se ubicaran en La Maranyosa existiendo Santa Teresa”.

Además, por primera vez en cinco años, la entidad que había sido más crítica ante la situación en el Centro Histórico no ha dado la voz de alerta por el campamento. La Plataforma por la Dignificació del Pla de l’Aigua, que había denunciado “la cronificación del campamento de temporeros”, se disolvió en un acto de despedida la noche de Sant Joan, escenificando un relevo de antorchas “a nuevas entidades y colectivos que quieran seguir trabajando por la regeneración del corazón de la ciudad”.

La realidad es que, más allá de los 15 días en los que los integrantes del campamento reciben ayuda humanitaria, estas personas tienen que afrontar sin ayudas el resto de semanas que dura el verano y la temporada de la recogida de la fruta. Es entonces cuando las escenas de gente bañándose en plena calle con la ayuda de un barreño y un cazo o las hogueras para cocinar proliferan en el campamento.

Durante el día, la vida transcurre bajo el árbol que preside la plaza del Seminari. Varias decenas de personas se refugian del calor sofocante de Lleida y pasan el tiempo con algún juego de mesa, comiendo, yendo a rellenar garrafas de agua a las fuentes del barrio o charlando. Sólo hay hombres. A pesar de que los servicios asistenciales también atienden a un pequeño porcentaje de mujeres, éstas no viven en el campamento.

Un efecto colateral de la nueva señalización
La semana pasada, la Paeria presentaba la nueva señalización para viandantes en el Centro Histórico con la instalación de 29 señales en 19 puntos distintos con el objetivo de indicar los principales atractivos y servicios del barrio. Entre muchos otros puntos como el Turó de la Seu Vella, el Mercat del Pla o los principales museos, los nuevos paneles también indican cómo llegar al recién estrenado aparcamiento del Pla del Seminari tanto desde la calle Cavallers como desde la calle Mayor. Ambas indicaciones muestran caminos que obligatoriamente pasan por corazón del campamento de temporeros, a través de la calle dels Dolors y de las escaleras de la Costa del Jan.

Los visitantes que aparcan en el Pla del Seminari y que visitan el Eix Comercial topan con la otra cara de la ciudad al regresar al aparcamiento en el que han estacionado.

Cecília López

Leer en LaVanguardia.com

Anuncios