La casa de los artistas de Lleida, reconvertida en un vivero para profesionales liberales

El Centre d’artistes i artesans de Lleida, más conocido como la casa de los artistas, se encuentra en un edificio del carrer Cavallers, en el barrio histórico de Lleida. En la planta baja hay una galería de arte y en las dos plantas superiores, decenas de talleres y pequeños estudios. Hace años, algunos artistas incluso vivían allí, pero ahora solamente están ocupados algunos de los talleres. Para aprovechar estos obradores libres, la Paeria ha visto una oportunidad en la reconversión del degradado casco antiguo hacia un centro atractivo para las compras y los negocios. A pocos meses de la reapertura del Mercat del Pla como espacio de outlets, la casa de los artistas también evoluciona y espera volver a llenarse de vida, igual que el ‘nuevo’ barrio.

El director de la Empresa Municipal d’Urbanisme, Guillermo Hervera, explica que el equipamiento se abrirá próximamente a nuevas profesiones y a jóvenes emprendedores y creadores, “con voluntad de dinamizar el centro histórico”. El bajo precio del alquiler, que oscila entre los 120 y los 150 euros, y la adecuación de espacios comunes como salas de reuniones y aulas de formación, “convertirán la casa de los artistas en un vivero de empresas en pleno centro de la ciudad”. “Esperamos que jóvenes arquitectos, abogados u otras profesiones liberales puedan tener allí sus oficinas, despachos y bufetes, presentando un proyecto a través de la Empresa Municipal de Urbanismo”, añade Hervera.

La galería
En la planta baja del edificio se encuentra el Espai Cavallers, una galería de arte contemporáneo que abrió sus puertas de la mano de Roser Xandri y que con el tiempo ha evolucionado desde una idea inicial de galería-tienda-museo-bodega a una galería profesional que forma parte de la red expositiva catalana y programa cerca de diez muestras al año. “Primero nació la casa de los artistas y la necesidad de tener un espacio expositor provocó el origen de la galería, aunque a lo largo de los años ambos proyectos han crecido juntos”, explica Xandri.

La directora asegura que la zona en la que está ubicada la galería fue una apuesta arriesgada en su momento, pero ahora es una buena oportunidad para crecer: “Hoy creo que fue un acierto, porque esta calle es el camino peatonal natural para llegar a la Seu Vella y ahora con las perspectivas del nuevo Mercat del Pla como centro de outlets y pop-ups rotatorios atraerá más gente de paso”. “Hemos establecido contacto con la empresa que gestionará el Mercat del Pla, Jamstores, y existe voluntad de realizar algún proyecto en común”, explica la directora de la galería.

Xandri explica que la convivencia entre talleres y galería es fluida: “Tenemos un buen feedback con los artesanos y los artistas que trabajan en el edificio y en abril se inaugurará una exposición con alguno de ellos”. Los muros del Espai Cavallers han lucido obras de artistas de gran prestigio, como Andreu Alfaro, Javier Mariscal, Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Joan Pere Massana, Albert Ràfols-Casamada, Josep Guinovart o Joaquim Ureña. El pasado viernes se inauguró la última de las exposiciones: ‘Thempo’ del autor Tomas Roca Rodenas.

Los artistas del edificio
En la segunda planta del edificio encontramos abiertas las puertas de algunos artesanos. El primero a mano derecha es el de Monti Mateu, la artista más veterana del edificio. El año que viene celebrará su décimo aniversario en el taller. Es ceramista y el horno que preside su obrador calienta a 1.200 grados las piezas repletas de marracos (el dragón que protagoniza el bestiari popular de la capital del Segrià), gigantes y edificios emblemáticos de la ciudad. Compagina su oficio con las clases en la Escola d’Art Municipal Leandre Cristòfol y como maestra de plástica. “Mis hijos son mayores, ya no me planteo irme del taller, pero modero más los pedidos, porque en estos momentos prefiero trabajar tranquilamente y aprovechando el ambiente que ofrece el barrio”, explica Mateu, que ahora planea vender su colección de urnas funerarias.

Frente al taller de Monti Mateu hay dos recién llegados al edificio. Arcadi Climent Joiers artesans está formado por dos hermanos, Estefi y Climent, que siguiendo los pasos de su padre se dedican a la joyería artesana. Cerraron hace meses su tienda en pleno Eix Comercial y han vuelto a la idea del taller antiguo, con sus muebles de toda la vida y sus herramientas. Desde el taller, en la segunda planta de la casa de los artistas, trabajan casi todos los metales. Han dejado a un lado el oro y el platino para trabajar materiales con más opciones comerciales en momentos de crisis, como la plata, el bronce o el cobre. “Y hemos añadido nuevos materiales, piedras, madera, papel y metales alternativos con muchas posibilidades artísticas y creativas”, explica Estefi Climent. Entre sus nuevas colecciones, una muy personal dedicada a su otra pasión, correr con su grupo Go go go Runners. Sobre el hecho de pasar del centro más comercial al barrio antiguo, Arcadi es optimista: “Fue una apuesta y ya llevamos ocho meses trabajando aquí; es un espacio muy cómodo y estar en el centro histórico es inspirador y creativo”.

Empezar y crecer profesionalmente
La concejal de Cultura del Ayuntamiento de Lleida, Montse Parra, considera que el Espai Cavallers y la casa de los artistas es un espacio muy necesario, ya que su objetivo seguirá siendo “apoyar a los artistas noveles y minoritarios, que antes de tener producciones de largo recorrido y grandes salas para exponer, necesitan que espacios municipales confíen en ellos”.

Judith Tremosa fue una de las artistas noveles que pasó por la casa de los artistas. Hace cinco años y medio dejó su taller, después de casi un año en las instalaciones. Subiendo y bajando a diario por la cuesta de la calle Cavallers encontró una tienda con encanto que se alquilaba. Dio el salto y emprendió un negocio que le permite, por una parte, vender sus creaciones de joyería artística personalizada realizadas en plata y, por otra, ofrecer productos elaborados a mano por otros artesanos. Su clientela es muy fiel y “el producto se ajusta perfectamente a la idiosincrasia del barrio antiguo”, explica. “Todas las ciudades tienen en sus centros históricos tiendas como ésta, en la que todo está realizado a mano, con un valor menos comercial y más personal”, sostiene.

La casa de los artistas, que entregó las primeras llaves hace diez años, ha albergado los talleres y lugares de trabajo de fotógrafos, diseñadores, pintores, ceramistas y joyeros. Hoy, aunque con menos actividad, amplía sus miras y espera ofrecer un lugar desde el que puedan despegar otros profesionales liberales

Cecília López*

Leer en LaVanguardia

Anuncios