La Val d’Aran reafirma su identidad aranesa ante la consulta

Terçons d'Aran. Author: V.Riullop

Terçons d’Aran. Author: V.Riullop

Un par de días antes de las riadas que afectaron el pasado junio la Val d’Aran, se conmemoraba en Vielha el 700 aniversario de la firma de ‘Era Querimònia’, el privilegio que concedió el rey Jaume II al valle en 1313 y que constituiría la base de las libertades y los derechos históricos del Aran. Hoy, siglos después, la Val d’Aran forma parte de Catalunya bajo un régimen especial de autogobierno, con el Conselh Generau d’Aran, el Síndic d’Aran y los conselhers como órgano de gobierno. Su lengua oficial es el aranés, que comparte estatus con el catalán y el castellano. Y los habitantes de la Val d’Aran, como los del resto de Catalunya, también están llamados a las urnas en la consulta sobre la independencia convocada para el próximo 9 de noviembre. ¿Cómo vive el proceso soberanista un territorio tan peculiar como la Val d’Aran?

Conocer el valle significa conocer también esta identidad diferenciada que le confiere la particularidad de ser un pequeño país occitano situado en la parte más occidental del Pirineo catalán. Aislado por su propia orografía, las montañas han ejercido de fronteras y han soportado varios intentos de invasión por parte de hispanos y francos a lo largo de la historia. A pesar de su anterior vinculación con el condado de Cominges, bajo órbita francesa, el valle quedó bajo protección de la Corona de Aragón en 1175 a través del Tratado de Amparanza, que garantizaba sus derechos y autogobierno a cambio del pago de tributos a la realeza catalanoaragonesa. La protección duró hasta 1834, cuando se suprimieron por orden real las instituciones aranesas en el marco de un creciente proceso de centralización política. No se restablecieron hasta 1991 con la elección democrática del nuevo Conselh Generau d’Aran. La ley sobre el Régimen Especial es la que rige el autogobierno del valle, en estos momentos en trámite parlamentario para la aprobación de la Nova Llei de l’Aran.

El momento político y social que vive Catalunya respecto a la independencia y el derecho a decidir ha abierto un debate sobre el sentimiento de pertenencia del pueblo aranés. Incluso ha llegado a plantear la posibilidad de realizar una consulta paralela a la que propone el presidente de la Generalitat, Artur Mas, a todos los catalanes.

El encaje y el turismo
La polémica reside en el hecho que los araneses antes que catalanes o españoles se sienten occitanos. Si nos situamos en el escenario de una posible independencia de Catalunya, los dirigentes araneses no se ponen de acuerdo en el encaje del valle en uno u otro lado de la frontera. Es decir, si seguir con Catalunya, quedarse en España o no desvincularse de ninguna de las dos administraciones. En este sentido, el presidente de la Generalitat, Artur Mas aprovechó el encuentro anual de la asociación de Estaciones de Esquí y del Turismo de Montaña en Baqueira Beret, celebrada el pasado enero, para afirmar que “Catalunya siempre trabajará para que el Aran forme parte de Catalunya” y no impedirá “nunca que hagan su consulta”.

El Síndic d’Aran (CDA), Carles Barrera, no ve ningún motivo por el que la Val d’Aran tendría que realizar una consulta unilateral o paralela, ya que “los araneses podrán decidir libremente en un sentido u otro sin que esto afecte a su condición identitaria”. El secretario general de Unitat d’Aran y senador del PSC por Lleida, Paco Boya, en cambio, asegura, que el derecho a decidir se “ve con preocupación”. Y añade: “Tenemos sensibilidades diversas y somos un territorio que vive del turismo, un 40% español, y nos preocupa el efecto que pueda tener este proceso en la economía e incluso en nuestras relaciones con Francia y Europa”.

Cabe destacar que la inauguración del túnel de Vielha (1948) abrió un paso hacia el sur que motivó un crecimiento tanto demográfico como económico en la zona, con la llegada de inmigrantes del resto del Estado y de Catalunya. Hoy, su mayor activo es el turismo de invierno –que tiene como máximo exponente el esquí en Baqueira Beret- y en verano el turismo de montaña.

El miedo descrito por Paco Boya que tienen los 10.000 habitantes de la Val d’Aran a perder su potencial turístico a causa del contexto político es contradicho por el Síndic Carles Barrera, que asegura que “tal miedo es sólo demagogia”: “El debate está encima de la mesa desde 2013 y no hemos perdido ni un sólo cliente por este motivo”. “En caso de alcanzar la independencia la gente seguiría visitando el valle y dándose cuenta de que éste es un pequeño país en sí mismo, un territorio diferenciado y singular”, añade.

¿Qué se siente usted?
Las reivindicaciones del nacionalismo aranés, centradas en la preservación de la cultura, lengua, costumbres y forma de gobierno propias, ha arraigado entre la población. Un estudio realizado en 2007 por Mieria Faure, El Sentiment de Nacionalitat de la Val d’Aran, concluía que “los habitantes del Valle se sienten araneses en un porcentaje mayoritario (65%), si bien en comparación al resto de identificaciones -española y catalana- no abarcan la mayoría absoluta”. De hecho según los datos del estudio, un mayor número de encuestados se siente español (43%) que catalán (35%).

Por ello, defiende el socialista Paco Boya, el debate sobre el derecho a decidir no se vive en el Aran “con tanto fervor” como en el resto de Catalunya. “Tenemos mucha gente que ha venido de fuera para trabajar y sean del Aran o no se sienten más identificados con el aranés que con el hecho catalán. Esto hace que el escenario no sea el mismo que hay en el Pallars Sobirà o la Alta Ribagorça”, matiza Boya.

El PP aranés, en contra de una eventual independencia
Josep Calbetó, presidente del PP en el Aran y ex alcalde de Vielha, se muestra tajante ante el debate sobre la independencia: “El Valle de Aran es un ente autónomo dentro de Catalunya, pero si Catalunya se declara independiente nosotros queremos tener la autonomía total, sin separarnos ni de Catalunya ni de España”. “No somos anticatalanes y lo hemos demostrado siempre, pero somos araneses”, añade Calbetó, oponiéndose frontalmente al derecho a decidir.

Barrera tacha de demagogos los discursos sobre el miedo de los grupos del PP y Unitat d’Aran y explica que “igual que en el caso de que Catalunya fuera independiente, la Val d’Aran no rompería en ningún momento las relaciones de vecindad con España o Francia”.

Cecília López

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